Fleurette, antigua sociedad holding del multimillonario israelí Dan Gertler, pagará 25,8 millones de euros, unos $30 millones, para cerrar en Países Bajos una investigación por corrupción vinculada a la obtención de derechos mineros en la República Democrática del Congo (RDC), informaron este lunes los fiscales neerlandeses.
La pesquisa había sido abierta en 2018 para determinar si Fleurette, registrada en Países Bajos y utilizada como sociedad holding del grupo Gertler, y la firma suiza de materias primas Glencore pagaron sobornos para asegurarse licencias de cobre y cobalto por debajo del valor de mercado.
Según los investigadores, decenas de millones de dólares fueron entregados a un alto asesor del entonces presidente congoleño Joseph Kabila, aliado cercano de Gertler. Kabila gobernó la RDC entre 2001 y 2019, en un país rico en minerales y golpeado por la guerra y la inestabilidad.
En un comunicado divulgado este lunes, la fiscalía neerlandesa indicó que la sanción fue impuesta a Fleurette el 6 de marzo. “Al aceptar este acuerdo penal, el ministerio público establece que Fleurette, actuando de común acuerdo con otros, es culpable de sobornar a funcionarios públicos extranjeros en la RDC en relación con la adquisición de licencias mineras”, señaló.
Los abogados de Fleurette dijeron a AFP que el pago cierra la investigación y que las autoridades neerlandesas confirmaron que no presentarán cargos contra Gertler.
Estados Unidos sancionó por primera vez a Gertler en 2017 al acusarlo de haber privado al Estado congoleño de unos $1.400 millones mediante acuerdos mineros opacos. Aunque el entonces presidente Donald Trump levantó parte de esas sanciones al final de su primer mandato, Washington volvió a incluirlo en su lista negra en marzo de 2021.
En febrero de 2022, el Estado congoleño anunció un acuerdo extrajudicial con Gertler que permitió recuperar activos mineros y petroleros en disputa valorados en más de $2.000 millones.
Los negocios de Gertler en la RDC quedaron expuestos en 2016 con la publicación de los Papeles de Panamá. El empresario israelí, que durante casi dos décadas actuó como intermediario en algunas de las mayores operaciones del sector minero congoleño, ha negado siempre cualquier acusación de corrupción o de maniobras irregulares.
