La principal refinadora de India deja entrever una posible reapertura de un canal cerrado hace menos de un año, condicionada al aval de Washington. El gesto refleja una disposición a reconsiderar decisiones recientes dentro de un contexto internacional que empieza a mostrar ajustes rápidos.
Reliance Industries afirmó el jueves que contempla volver a adquirir crudo venezolano si las ventas quedan habilitadas para compradores no estadounidenses. La declaración evidencia la velocidad con la que se reordenan los flujos del comercio petrolero global tras el movimiento de Estados Unidos para permitir exportaciones limitadas desde Venezuela.
La compañía, operadora del mayor complejo de refinación del mundo, suspendió la recepción de petróleo venezolano a comienzos de 2024, ante la inminente expiración de la exención de sanciones estadounidenses. El último cargamento llegó en mayo. Sus plantas en Gujarat procesan con eficiencia calidades pesadas como el Merey.
Fuentes del sector indican que refinadoras estatales, entre ellas Indian Oil Corp y Hindustan Petroleum, también valoran el crudo venezolano ante un eventual alivio de restricciones. No existen compromisos formales, aunque con precios adecuados y respaldo político, el interés indio por esos barriles permanece latente.
Esta posición encaja con la estrategia histórica de India en materia energética. Como gran importador neto, el país prioriza precio, disponibilidad y compatibilidad técnica sobre consideraciones geopolíticas, siempre dentro del marco que imponen las sanciones. La necesidad ha guiado tradicionalmente sus decisiones de abastecimiento.
El aumento de compras de crudo ruso ilustra ese enfoque. Tras la invasión de Ucrania, India emergió como uno de los mayores compradores de petróleo ruso con descuento. Reliance elevó notablemente esas importaciones durante el pico de rebajas, aunque recientemente anunció un repliegue por mayores riesgos de cumplimiento.
Venezuela surge como alternativa planteada discretamente por funcionarios indios durante meses. Nueva Delhi comunicó a Estados Unidos que reduciría su dependencia del crudo ruso si accede a suministros de Venezuela e Irán, al advertir que eliminar todos los proveedores sancionados impulsaría los precios globales.
Para India, el crudo pesado con descuento mejora la rentabilidad de las refinerías y diversifica fuentes en un entorno de crecientes riesgos comerciales. Para Washington, permitir compras venezolanas aliviaría presiones sobre aliados y desviaría demanda de barriles rusos, un equilibrio que ambas partes consideran funcional.
Si el petróleo venezolano queda disponible de forma legal y a precios atractivos, se integrará como un instrumento más dentro de una estrategia basada en flexibilidad. Los hábitos de compra de India siguen anclados en la necesidad, una constante que difícilmente se alterará.
