Con la medianoche del miércoles en Israel, el país recibió 2026 con una lista de alzas: precios mayores, servicios públicos más caros e incrementos tributarios. El golpe irá al bolsillo y reducirá el ingreso disponible; muchos hogares ya apenas cubren gastos tras dos años de guerra y carestía.
Desde el 1 de enero, la electricidad encarece cerca de 1,5%. La factura mensual de una familia promedio sumará entre NIS 6 ($2) y NIS 10 extra. El cálculo cambia en cada hogar con el consumo y la estación, con diferencias claras entre invierno y verano.
El gas de cocina registra un alza de 5%. Un hogar con un gasto habitual de NIS 70 a NIS 90 mensuales verá su cuenta incrementarse entre NIS 3 y NIS 5. La diferencia dependerá del tamaño familiar y del volumen de consumo en total.
Las tarifas del agua aumentan hasta 2,5%. En una vivienda típica de cuatro personas, la factura mensual suma unos NIS 3 a NIS 5. Estos ajustes responden a la indexación al IPC, a variaciones de las tasas de interés y a mayores costos energéticos, incluido el impuesto al carbono.
Las subidas coinciden con una escalada del costo de vida: Israel presenta precios alrededor de 29% por encima del promedio de los países desarrollados de la OCDE. En ese contexto, el año pasado la tasa del IVA pasó de 17% a 18%, con efecto directo en el consumo diario.
El impuesto municipal a la propiedad, conocido como arnona, sube 1,6% en todo el país este 2026. Además, los municipios pueden pedir autorización para aumentos especiales a fin de cubrir déficits y reforzar servicios locales. En la práctica, miles de hogares afrontarán cuotas superiores según zona y metraje del piso.
El impuesto de compra de vehículos eléctricos sube a 48% (45%/2025) y la exención baja a NIS 22.000 (30.000/2025). Precios: NIS 90.000-300.000 ($28.000-$93.000) o más, con impuesto e IVA. Tramos de renta y créditos fiscales quedan congelados en 2026, sin ajuste por inflación; muchos pagarán más y perderán ingreso disponible.
