El martes, la Knéset ratificó un par de reformas dirigidas a disminuir los costos del agua para los agricultores, quienes aseguran que este factor es uno de los principales impulsores del alto costo de vida en Israel.
La enmienda a la Ley del Agua modificará el sistema de fijación de tarifas para el sector agrícola, una medida solicitada durante años por los productores. Según los agricultores, los precios del agua para uso agrícola en Israel son los más altos entre los países de la OCDE, lo que afecta su competitividad. Además, el gobierno aprobó un nuevo memorando de entendimiento con los agricultores sobre los precios del agua.
La iniciativa fue liderada por Alon Schuster, diputado de Unidad Nacional y ex líder de la periferia de Gaza, una de las áreas agrícolas más importantes del país.
Las reformas incluyen la reducción de los costos del agua tratada y salobre durante los próximos tres años, además de una disminución en el precio del agua dulce para la agricultura en los próximos cinco años en áreas donde no existen opciones de infraestructura para transportar agua tratada.
La enmienda también establece un plan de 3.500 millones de NIS (946 millones de dólares) para renovar la infraestructura de tratamiento de aguas residuales en un plazo de diez años. Este proyecto incluirá la construcción de un acueducto que llevará agua tratada desde la llanura central y Jerusalén hacia el Néguev, en el sur del país. El Néguev occidental es responsable de la producción del 70% de las verduras frescas de Israel, el 20% de sus frutas y el 6,5% de los productos lácteos.

El ministro de Agricultura, Avi Dichter, destacó la importancia de esta enmienda, señalando que contribuirá a avanzar en los objetivos de seguridad alimentaria del ministerio y en el plan estratégico aprobado por el gobierno para aumentar la producción agrícola en un tercio durante la próxima década.
La Federación de Agricultores de Israel celebró los cambios y afirmó que la ley enmendada reducirá los precios a largo plazo, fortalecerá la producción local, mejorará la capacidad económica de los agricultores y contribuirá a la seguridad alimentaria. También se promoverá el uso de aguas residuales tratadas mediante incentivos financieros, lo que abaratará los costos de agua para los agricultores que las utilicen.
Amit Yifrach, presidente de la Federación de Agricultores de Israel, y Uri Dorman, secretario general de la misma federación, afirmaron que las reformas son positivas para los agricultores y el país. Resaltaron que la agricultura israelí es una fuerza económica vital, y pidieron al gobierno seguir reduciendo los costos de producción, como la mano de obra y el capital, para impulsar la productividad agrícola.
Por su parte, Lior Simcha, secretario general del Movimiento Kibutziano, destacó la relevancia de estas reformas tanto para los agricultores como para los consumidores. Señaló que el aumento en los precios del agua fue uno de los factores que más impactó el costo de vida en Israel. “Los insumos en Israel son los más altos de la OCDE. En Europa, el agua cuesta solo un centavo por metro cúbico”, comentó Simcha.
Finalmente, expresó su esperanza de que esta ley sea solo el comienzo de un esfuerzo más amplio por mantener la seguridad alimentaria, fortalecer la agricultura israelí y reducir el costo de vida en el país.