La aerolínea nacional de los Países Bajos, KLM, informó que suspenderá sus vuelos a Israel a partir del 1 de marzo, una decisión que abre una fase distinta dentro de la compleja realidad aeronáutica del invierno de 2026.
A diferencia de comunicados anteriores con un tono más dramático, esta vez la medida responde a un criterio profesional sobrio, basado en una revisión permanente de la situación de seguridad. Con ello, el pasajero israelí enfrenta un escenario en el que disminuyen las alternativas para salir del país y aumenta la dependencia de empresas locales.
La determinación de KLM no aparece aislada. Se inserta en una tendencia más amplia entre aerolíneas europeas, que buscan sostener rutas activas y, al mismo tiempo, cumplir con la obligación de resguardar la seguridad de las tripulaciones y de equipos de alto valor.
El grupo Lufthansa, que integra a Swiss y Austrian, eligió la modalidad de “vuelos diurnos”: llegada y salida sin pernoctar en Israel. KLM, en cambio, resolvió una desconexión temporal. Para el pasajero israelí, esto implica perder un nodo central en el aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, utilizado como tránsito frecuente hacia destinos de América del Norte.

También resulta evidente la brecha que se instaló en la agenda israelí. En los pasillos de la Knéset y en los tribunales se desarrollan disputas intensas sobre qué materiales primarios se entregarán a la policía y qué testimonios se presentarán en causas de este tipo y en otros expedientes.
Mientras tanto, la realidad de seguridad política sobre el terreno sigue su propio curso. La atención se concentra hacia adentro, en las investigaciones del nivel político. En paralelo, los cielos se cierran y esto refuerza el aislamiento físico y económico del Estado, con amenazas de seguridad complejas como telón de fondo.
A partir de las cancelaciones, las aerolíneas israelíes, con El Al a la cabeza, pasan a sostener la conexión con el exterior. Los datos muestran un aumento marcado de la carga sobre las aeronaves locales, que deben responder en períodos de alta tensión de seguridad y ante amenazas regionales.
