La economía israelí mostraría signos de recuperación en 2025, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, el organismo mantiene una postura más pesimista que las proyecciones nacionales, advirtiendo sobre el impacto continuo del gasto militar en las finanzas del país.
En su Estudio Económico para 2025, la OCDE recomienda a Israel enfocarse en cerrar brechas socioeconómicas. Propone eliminar los subsidios destinados a los estudiantes de yeshivá, reducir la burocracia y fomentar la competitividad más allá del sector tecnológico para aliviar el elevado costo de vida.
El informe destaca que el alto costo de vida en Israel deteriora el bienestar y aviva tensiones sociales. El país se encuentra en la cuarta posición entre las economías desarrolladas con los costos más elevados. Factores como la geografía, las restricciones comerciales y una regulación estricta en el mercado de productos son identificados como responsables del encarecimiento de bienes y servicios esenciales.
Las condiciones económicas de Israel siguen marcadas por los conflictos, afectando la inversión y las exportaciones, mientras el gasto en defensa se incrementa, según el informe de la OCDE. Se proyecta una reactivación del crecimiento cuando la situación económica se estabilice.
En caso de que las hostilidades en Gaza y Líbano disminuyan, la economía israelí podría crecer un 3,4% en 2025 y un 5,5% en 2026, cifras superiores al crecimiento global estimado en 3,1% y 3% respectivamente. No obstante, la previsión de la OCDE para 2025 es menor que la del Banco de Israel (4%) y la del Ministerio de Finanzas (4,4%).
Mantener la estabilidad económica es prioritario, según la OCDE. Controlar la inflación y los déficits fiscales resulta clave para garantizar un crecimiento sostenido y financiar necesidades futuras. Reformas en infraestructura, educación y participación laboral de la población haredí y árabe representarían mejoras significativas para el desempeño económico.