Aunque 2025 registra resultados exploratorios en cuatro años, Noruega afronta la necesidad de ampliar exploración, lograr nuevos hallazgos y atraer capital hacia proyectos de petróleo y gas. Sin ese esfuerzo, la producción iniciará un descenso previsto hacia el final de la década de 2020, según la Dirección Offshore de Noruega.
La autoridad anticipa inversiones industriales por $25.300 millones en 2026, equivalentes a 256.000 millones de coronas noruegas. El monto representa una reducción del 6,5% frente a 2025, indicó el regulador energético offshore en su informe anual sobre la actividad de la Plataforma Continental Noruega.
Con horizonte en 2030, la Dirección proyecta un descenso paulatino del nivel inversor. La causa principal radica en la conclusión de desarrollos en curso, sin iniciativas nuevas de magnitud comparable que asuman su lugar dentro de la cartera de proyectos del sector energético noruego offshore.
El regulador lanzó una advertencia clara. “Hacia finales de la década de 2020, la dirección espera una reducción de la producción total.?Será necesario un número de?decisiones sobre nuevos desarrollos de campos?para?ralentizar este?previsto?declive. También será importante?mantener?una alta actividad de exploración.?No invertir?conducirá a un desmantelamiento sustancial de la industria petrolera”.
Las compañías energéticas offshore prevén desembolsar $24.800 millones en 2026, equivalentes a 249.000 millones de coronas noruegas. La cifra surge de la encuesta trimestral más reciente de Statistics Norway, publicada en noviembre, sobre actividades de petróleo y gas en el sector noruego offshore.
La proyección supera en $1.900 millones el cálculo del trimestre previo. El ajuste obedece a expectativas mayores de inversión en desarrollo de campos y en activos en operación, precisó la oficina nacional de estadísticas de Noruega, dentro del sector energético offshore del país.
Las empresas offshore incrementan la producción de gas y petróleo con respaldo del gobierno noruego. El Ejecutivo mantiene su apuesta por el sector y por los elevados ingresos que aporta al país y a su fondo soberano, el mayor del mundo en términos de activos financieros.
El país inició la planificación de su vigésima sexta ronda de licencias de petróleo y gas en zonas fronterizas poco exploradas. La estrategia busca dinamizar la exploración y los recursos para contener la caída de la producción prevista desde comienzos de la década de 2030.
Como mayor productor de Europa Occidental, Noruega evita la complacencia. Reconoce la necesidad de intensificar la exploración y aprobar nuevos desarrollos de campos para sostener niveles elevados de producción mientras la demanda internacional aún los requiere en el mercado energético global durante los próximos años.
El ministro de Energía reafirmó ese objetivo al anunciar la nueva ronda de licencias. “Noruega quiere ser un proveedor a largo plazo de petróleo y gas para Europa, mientras que la plataforma continental noruega seguirá creando valor y empleos para nuestro país”, dijo en agosto Terje Aasland.
