Una de las fuentes de ingresos más importantes que Rusia ha cultivado en Asia Central empieza a mostrar signos de agotamiento.
Durante años, el negocio energético internacional le ha resultado especialmente rentable, apoyado en proyectos impulsados por Rosatom —la entidad de energía atómica controlada por el Estado— y por otras compañías estrechamente conectadas con el Kremlin. Hoy, sin embargo, esa maquinaria parece trabarse en un punto clave: la capacidad de Rusia y de sus intermediarios corporativos para financiar acuerdos. Y cuando el financiamiento se vuelve incierto, los contratos se enfrían.
Los indicios de esas dificultades se acumulan en distintos frentes de Asia Central. En Kazajistán, por ejemplo, el gobierno decidió contratar a la empresa china Harbin Electric International para completar la siguiente fase de construcción en la central eléctrica Ekibastuz GRES-2.
El trabajo, en principio, había sido encargado a firmas rusas; pero el plan de financiación promovido desde el Kremlin se derrumbó y los funcionarios kazajos optaron por seguir adelante sin esperar. La secuencia tuvo un componente adicional de incomodidad para Moscú: Harbin Electric aceptó terminar el proyecto por menos de dos tercios del costo que había planteado la estimación rusa original, lo que le permitió al gobierno kazajo ahorrar casi 500 millones de dólares.
El mismo patrón se repitió en 2025. Ese año, los problemas de financiación dejaron a Inter RAO —una entidad rusa controlada por el Estado— fuera de los contratos para construir tres centrales eléctricas en las ciudades kazajas de Kokshetau, Semey y Oskemen. Según funcionarios kazajos, los tres contratos terminaron en manos de empresas chinas.
En Uzbekistán, la inquietud adopta otra forma, pero apunta al mismo centro. Los funcionarios parecen cada vez más nerviosos respecto de la capacidad de Rosatom para levantar reactores nucleares en el país.
En respuesta, las autoridades uzbekas recurrieron a la firma nuclear francesa Framatome para explorar una posible participación en la construcción de una central nuclear. Las conversaciones, precisó Uzatom —la agencia energética uzbeka— en un comunicado fechado el 9 de marzo, se centraron en “la introducción de modernos sistemas automatizados de gestión de procesos tecnológicos (ASUTP) en centrales nucleares”.
