La utility alemana RWE ampliará en Estados Unidos su negocio más allá de las energías renovables y dirigirá una parte importante de sus inversiones previstas hasta 2031 a la generación eléctrica con gas.
La compañía, con sede en Alemania, anunció este jueves que invertirá 17.000 millones de euros, equivalentes a unos 19.300 millones de dólares netos, en el mercado estadounidense entre 2026 y 2031. Esa cifra representa casi la mitad de su plan global de inversiones, fijado en 35.000 millones de euros, o cerca de 40.000 millones de dólares.
El giro se produce después de que RWE abandonara el año pasado la eólica marina en Estados Unidos, luego de que la Administración Trump dejara claro que las renovables no serían una prioridad ni contarían con respaldo en adelante.
Ahora, la empresa apuesta por capacidad flexible de punta a gas en un mercado donde la demanda de electricidad crece con fuerza y donde el gas se mantiene como un recurso barato y abundante.
“En EE. UU., estamos ampliando nuestra cartera y ahora nos centramos en el gas además de las renovables”, dijo el director ejecutivo de RWE, Markus Krebber, durante la presentación del programa de inversiones de la compañía para el periodo 2026-2031.
RWE espera llevar su capacidad instalada en Estados Unidos de los 13 gigavatios (GW) actuales a 22 GW en 2031.
La expansión, según detalló la empresa, incluirá parques eólicos, proyectos solares, sistemas de almacenamiento con baterías y también generación flexible. “Además de parques eólicos y solares e instalaciones de almacenamiento en baterías, la expansión también incluirá generación flexible. El foco aquí está en añadir capacidad flexible de punta a gas”, señaló RWE.
Estados Unidos atraviesa un repunte inusual de la demanda eléctrica. La expansión de la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial, el crecimiento de los centros de datos y el avance de la manufactura avanzada empujan el primer aumento relevante del consumo de electricidad en el país desde la década de 1990.
Las previsiones apuntan a que la demanda crecerá en torno al 2% anual durante la próxima década, lo que aumenta la presión por incorporar nueva capacidad de generación para sostener el desarrollo de la IA y el retorno de actividades manufactureras al país.
En ese escenario, el gas natural gana peso entre las apuestas del sector energético. “El gas natural se beneficiará de forma significativa del aumento de la demanda eléctrica y del requisito de suministro ininterrumpido 24/7. Es el más flexible entre todas las fuentes de energía y un recurso doméstico abundante”, dijeron analistas de Goldman Sachs en un informe el año pasado.
