Venezuela envía este martes un cargamento de petróleo crudo con destino a Israel. La carga tiene como receptor al Grupo Bazan, principal procesador de crudo en Israel, y su llegada marcaría el primer suministro de este tipo desde mediados de 2020, cuando Israel recibió cerca de 470.000 barriles procedentes de Venezuela.
Washington aceleró el cambio de esquema a comienzos de enero al anunciar un plan para iniciar ventas de crudo venezolano hacia el mercado internacional, con un volumen inicial ligado a existencias acumuladas durante el bloqueo impuesto en diciembre y con una reducción selectiva de sanciones para facilitar la cadena logística, desde la carga hasta la refinación. Ese marco habilitó un flujo que antes salía de forma dominante hacia Asia y que ahora incorpora compradores y terminales en el Atlántico y el Mediterráneo.
La recuperación de los embarques ya quedó visible en enero. Venezuela exportó alrededor de 800.000 barriles diarios de crudo y combustibles ese mes, frente a 498.000 en diciembre, y volvió a niveles próximos al promedio de 2025. El bloqueo dejó más de 40 millones de barriles inmovilizados en tanques en tierra y en buques fondeados, y obligó a recortes operativos para evitar un colapso de almacenamiento.
Con licencias emitidas en enero, las casas comerciales autorizadas concentraron una parte sustancial de las salidas y desviaron volúmenes hacia terminales de trasbordo en el Caribe para su posterior colocación en distintos mercados. El repunte de exportaciones permitió a la estatal y a sus asociaciones revertir recortes en el cinturón del Orinoco, que supera ligeramente los 500.000 barriles diarios, y empujó la producción total hacia el umbral de 1 millón de barriles diarios.
El nuevo esquema también incorporó autorizaciones para suministrar diluyentes estadounidenses, insumo clave para hacer exportables las mezclas extrapesadas del país. En paralelo, los ingresos de las ventas bajo el acuerdo vigente pasan por un fondo bajo control estadounidense en Qatar, dentro de un diseño que busca ordenar pagos y distribución de recursos.
En Israel, el destino del cargamento apunta a la infraestructura de Haifa, donde Bazan opera la mayor refinería del país, con capacidad de procesamiento de 197.000 barriles diarios; la segunda refinería israelí, cerca de Ashkelon, tiene capacidad de 100.000 barriles diarios. Israel no divulga de forma sistemática el origen de su crudo, y operadores del transporte marítimo han reducido la trazabilidad de algunos trayectos al aproximarse a puertos israelíes, un factor que complica la reconstrucción pública de rutas y proveedores en tiempo real.
El envío hacia Haifa se inserta en una diversificación más amplia de compradores. En las últimas semanas, cargamentos venezolanos han salido hacia refinerías en Estados Unidos, España e India, en operaciones que combinan ventas directas y almacenamiento intermedio en el Caribe antes del destino final. Un ejemplo reciente incluye compras por 2 millones de barriles de crudo Merey con entrega prevista hacia finales de abril en la costa oriental india, además de envíos de alrededor de 2 millones de barriles a instalaciones de Repsol en España.
El estado actual del movimiento hacia Israel queda a la espera del arribo del buque y de la confirmación operativa del descargue en Haifa; Bazan y el Ministerio de Energía israelí rechazaron realizar comentarios sobre la operación. En el corto plazo, proyecciones oficiales en Estados Unidos apuntan a un retorno de la producción venezolana a niveles previos al bloqueo, en un rango de 1,1 a 1,2 millones de barriles diarios hacia mediados de 2026, si la logística de exportación y el suministro de insumos mantienen el ritmo de las últimas semanas.
