Protestas en Irán, amenazas cruzadas y preparativos militares elevan el riesgo tras el choque de junio de 2025; actores internacionales piden contención para evitar guerra.
Tensiones y protestas en Irán elevan el riesgo de escalada regional
Durante las primeras semanas de 2026, las tensiones entre Israel e Irán alcanzan un nivel crítico. En Irán se registran protestas masivas, surgen amenazas diplomáticas recíprocas y aparecen movimientos militares de carácter preventivo, tras un conflicto de doce días en junio de 2025. Aquel episodio incluyó ataques israelíes contra instalaciones nucleares y respuestas iraníes con misiles y drones; como saldo, quedó una destrucción significativa y una estabilidad regional limitada. Naciones Unidas solicita contención para evitar una escalada desestabilizadora.
El foco inmediato recae en las manifestaciones iraníes iniciadas a finales de diciembre de 2025, con represión estatal y cientos de muertes documentadas. Ese proceso atrae atención internacional y abre la posibilidad de intervenciones externas. El cierre temporal del espacio aéreo de Irán afecta vuelos comerciales durante parte de enero, con efectos logísticos y señales de alarma diplomática. Los temores de represalias y choques indirectos se extienden a países aliados, que observan el deterioro con creciente inquietud.
Los actores principales definen posturas de vigilancia y preparación. El gobierno israelí, bajo Benjamin Netanyahu. El régimen iraní, dirigido por el ayatolá Alí Jamenei, denuncia injerencias y anuncia capacidades disuasivas. La administración de Donald Trump declara respaldo a Israel y advierte sobre posibles respuestas, con énfasis en sanciones y opciones limitadas. Organizaciones multilaterales insisten en garantías para la población civil y en una desescalada verificable con supervisión internacional.
El clima de riesgo también alcanza la aviación y el comercio regional. Aerolíneas europeas cancelan vuelos a Tel Aviv el 14 de enero de 2026 por temor a ataques, lo que repercute en turismo y cadenas logísticas. La medida refleja percepciones de vulnerabilidad frente a misiles y drones, y posiciona a los aeropuertos civiles como activos críticos. En paralelo, debates públicos y pronunciamientos oficiales apuntan a escenarios de choque, incluso con operaciones limitadas, mientras continúan alertas y despliegues para reforzar defensas.
Datos clave y hitos verificados del ciclo de escalada
- El 13 de junio de 2025, Israel atacó instalaciones nucleares, fábricas de misiles y objetivos militares iraníes.
- El intercambio duró doce días y concluyó con un alto el fuego mediado por Estados Unidos.
- HRANA verificó más de 2.600 muertes desde finales de diciembre de 2025 durante la represión en Irán.
- El 12 de enero de 2026, la administración Trump anunció aranceles del 25% a países que comercian con Irán.
- El 14 de enero de 2026, Estados Unidos evacuó personal de bases en la región ante amenazas iraníes.
Antecedentes, programa nuclear y la guerra de doce días en 2025
Los antecedentes combinan hostilidad ideológica y competencia estratégica desde 1979. Irán define a Israel como enemigo y financia con armamento a Hezbolá en Líbano y a Hamás en Gaza, con confrontaciones indirectas recurrentes. El programa nuclear iraní adquiere centralidad creciente en la agenda regional. Documentos del OIEA registran incumplimientos de obligaciones de no proliferación al menos desde 2018, con inspecciones y señalamientos que elevan dudas sobre actividades en sitios no declarados.
La tensión culmina en junio de 2025. Una declaración del OIEA confirma enriquecimiento de uranio a niveles altos en sitios secretos. Como consecuencia, Israel ejecuta el 13 de junio un ataque unilateral contra instalaciones nucleares, fábricas de misiles y figuras militares clave dentro de Irán. Fuentes oficiales israelíes, citadas por informes del Consejo de Relaciones Exteriores, describen esa operación como una medida final destinada a impedir la adquisición de armas nucleares por parte de Teherán.
Irán responde con oleadas de drones y misiles balísticos. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, califica el ataque como un “acto de guerra”. El intercambio se prolonga durante doce días, con daños considerables en infraestructuras críticas dentro de Irán y con impactos puntuales en Israel. Estados Unidos media para alcanzar un alto el fuego que detiene la secuencia de ataques y establece un marco frágil con compromisos limitados y una verificación compleja.
El alto el fuego llega tras un último lanzamiento iraní que impacta un edificio residencial en Israel y causa bajas civiles. La pausa reduce la frecuencia de ataques, pero consolida una estabilidad limitada. Ambas partes retoman evaluaciones internas y ajustan doctrinas militares. Las conversaciones internacionales, aunque activas, no alteran las percepciones de amenaza. La ventana abierta por la tregua expone vulnerabilidades y empuja a Israel e Irán hacia ciclos de reposición y modernización de capacidades.
Rearme, operaciones en Líbano y presupuesto israelí para alta intensidad
Tras la guerra de 2025, informes del Instituto para el Estudio de la Guerra del 15 de enero de 2026 señalan que Irán prioriza la reposición de su arsenal de misiles balísticos, degradado por ataques israelíes. Diversas fuentes vinculan ese esfuerzo con el programa nuclear. Diplomáticos europeos, citados por medios como Yedioth Ahronoth, advierten sobre un aumento competitivo del armamento en curso. Ese diagnóstico sugiere una carrera de capacidades con incentivos para la presión y márgenes estrechos para la disuasión.
Israel mantiene operaciones diarias contra infraestructuras de Hezbolá en Líbano. Como base jurídica y estratégica, cita el alto el fuego de noviembre de 2024, que exige el desarme de grupos armados al sur del río Litani. En paralelo, documentos del ministerio de Defensa aprobados en diciembre de 2025 autorizan un aumento presupuestario para 2026-2029 orientado a preparativos de alta intensidad, con énfasis en fuerzas listas para frentes múltiples y ritmos de operación sostenidos.
Ese gasto incluye partidas para defensas antimisiles y operaciones de inteligencia. Informes gubernamentales describen un alcance que abarca Judea y Samaria, Líbano e Irán, sin precisar fechas concretas ni factores desencadenantes inmediatos. La administración Trump anuncia sanciones adicionales y aranceles del 25% a países que comercian con Irán, como China, India y Rusia, el 12 de enero de 2026. Esas medidas buscan restringir apoyos externos y refuerzan la presión económica sobre Teherán.
Trump reitera opciones militares, con referencias a ciberataques o ataques limitados como respuesta a la represión de las protestas iraníes. HRANA verifica más de 2.600 muertes desde finales de diciembre de 2025, en un contexto de denuncias sobre ejecuciones y uso de fuerza letal. Irán, a través del ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, acusa a Estados Unidos e Israel de organizar las manifestaciones y afirma disponer de “información precisa” sobre redes de inteligencia extranjeras que operan contra su seguridad nacional.
Capacidades asimétricas y vigilancia de inteligencia en ambos frentes
La asimetría estratégica influye en los cálculos de guerra. Antes de 2025, el arsenal de misiles iraní se estimaba en miles de unidades, con modelos balísticos capaces de cubrir Israel, según datos del Consejo de Relaciones Exteriores. Israel depende de Cúpula de Hierro y Arrow para la intercepción. El uso intensivo de estos sistemas durante la guerra de 2025 genera necesidades de reposición y ajustes logísticos que condicionan ventanas operativas y márgenes de resistencia frente a salvas numerosas.
En materia de inteligencia, Israel, a través del Mossad, mantiene seguimiento de la reconstrucción iraní. En enero de 2026 se informan reuniones entre su director, David Barnea, y enviados estadounidenses con el propósito de coordinar respuestas. Esos contactos buscan alinear evaluaciones técnicas sobre misiles, drones y mando y control, además de sincronizar señales políticas. La coordinación también contempla rutas de presión económica y canales discretos para modular comportamientos con mínimo margen de error.
HRANA documenta más de 10.600 arrestos desde finales de diciembre, en un contexto de apagón informativo que dificulta la verificación independiente. Informes cruzados de organizaciones de derechos humanos describen un aumento de ejecuciones y del uso de fuerza letal. Ese entorno erosiona libertades civiles y limita monitoreos externos. La incertidumbre resultante agranda brechas entre versiones oficiales y evidencias disponibles, y complica evaluaciones sobre costos humanos bajo un eventual escenario de ataques adicionales.
Las autoridades iraníes anuncian el desmantelamiento de redes de espionaje vinculadas a Israel y reportan el arresto de 45 personas por actividades contra la seguridad nacional. El mensaje pretende disuasión y control interno. Para Israel, esas declaraciones confirman riesgos de infiltración y justifican mayores esfuerzos de contrainteligencia. Las dos lógicas se refuerzan y alimentan la espiral de sospechas, con impactos sobre diplomacia, comercio y la posibilidad de errores de cálculo con consecuencias militares directas.
Estado de la situación al 17 de enero de 2026 y señales mixtas internas
El 15 de enero, un alto funcionario de la ONU insta a la “máxima contención” para evitar más muertes y una escalada regional, cuando Irán mantiene un cierre temporal del espacio aéreo que afecta vuelos comerciales. La Unión Europea y António Guterres respaldan la libertad de expresión en Irán y condenan la violencia estatal. Los llamados buscan reducir riesgos inmediatos y crear un marco mínimo para dialogar, con énfasis en protección de civiles y canales diplomáticos activos.
El 14 de enero, Reuters describe evacuaciones de personal estadounidense de bases en Oriente Medio, entre ellas Al Udeid en Qatar, ante amenazas iraníes de represalias si Washington interviene. La medida sugiere preparación frente a ataques contra instalaciones. En paralelo, Israel mantiene postura de alerta y evalúa escenarios. La prudencia estadounidense pretende minimizar daños, sostener líneas de mando y reducir exposición de activos sensibles en una coyuntura volátil y sujeta a escaladas rápidas.
Israel habría transmitido mensajes para reducir el riesgo de escalada a través de intermediarios rusos, según The Washington Post. En paralelo, aerolíneas europeas cancelan vuelos a Tel Aviv el 14 de enero de 2026 por temor a ataques, lo que afecta turismo y comercio. Países árabes como Arabia Saudí instan a Trump a posponer acciones contra Irán por miedo a represalias regionales, según The New York Times del 15 de enero de 2026, con énfasis en estabilidad energética.
El estado a 17 de enero de 2026 muestra una reducción provisional de la intensidad de las protestas y la reapertura del espacio aéreo. Trump declara que “el asesinato en Irán se detiene”, sin fuentes especificadas. La inteligencia iraní anuncia avances en contrainteligencia, con redes desarticuladas y 45 arrestos. Israel conserva un nivel elevado de alerta; según ILTV del 15 de enero, habría aconsejado a Estados Unidos retrasar ataques hasta observar un mayor debilitamiento del régimen iraní.
