Arad vivió esta noche una de las escenas más duras desde que empezó la guerra. Un misil lanzado desde Irán estalló en medio de una zona residencial y dejó edificios abiertos, ventanas arrancadas, autos destrozados y decenas de vecinos fuera de sus casas. Unas 80 personas fueron evacuadas. Entre ellas había dos que fueron encontradas inconscientes y una niña pequeña herida de gravedad.
A los pocos minutos, la zona ya estaba llena de ambulancias, bomberos, policías y soldados del Mando del Frente Interno. Los rescatistas se metieron en el edificio pegado al punto de impacto y en otros tres inmuebles cercanos para sacar heridos y buscar a quienes podían haber quedado atrapados bajo los restos.
“Escuchamos la primera alerta y entramos al refugio”, contó N., vecina de la ciudad. “Después oímos una explosión y pensamos que había sido aquí mismo, pero había ocurrido a varios barrios de distancia. Igual se sintió como si nos hubiera caído encima”. Otra residente dijo que, cuando abrió la puerta del refugio, se encontró con la casa revuelta. La lavadora había quedado destruida y dentro del departamento había objetos tirados y rotos por todos lados.
En medio de esa escena, los equipos médicos empezaron a ordenar a los heridos en un punto de atención improvisado. Allí los fueron revisando uno por uno para decidir quién necesitaba salir primero. Yakir Talker, paramédico de Magen David Adom, dijo que el lugar presentaba un cuadro muy difícil. Llegaron ambulancias, unidades de cuidados intensivos y personal en motocicletas, y se encontraron con heridos repartidos entre edificios dañados, escombros y vehículos golpeados por la explosión.
En Arad, varios vecinos dijeron que la detonación fue distinta a las anteriores. Maksim Oknin contó que toda su casa tembló mientras su familia estaba dentro de la habitación reforzada. Según dijo, no tardaron en entender que no se trataba de una explosión más. Casi de inmediato empezó a correr la noticia de que había habido un impacto dentro de la ciudad y que el daño era grande.
Un familiar suyo, que sirve en el Mando del Frente Interno, salió a ayudar apenas recibió la autorización para dejar la zona protegida. Oknin explicó que se trata de un barrio de construcciones antiguas y que muchas viviendas no tienen habitación reforzada. En esa parte de Arad, dijo, la gente depende sobre todo de refugios públicos. Por eso la preocupación no se acabó cuando terminó la explosión. Durante horas siguió la revisión de edificios en busca de personas que pudieran seguir entre los escombros.
Danny Rotenberg, también paramédico de Magen David Adom, contó que la destrucción que encontró al llegar no era habitual. Dijo que había bloques de edificios dañados a ambos lados del lugar donde cayó el misil y que el daño era muy grande. En ese momento, explicó, ya se había evacuado a los heridos a los que se pudo llegar, pero bomberos y tropas del Mando del Frente Interno seguían buscando lesionados y atrapados.
Udi, que vive en uno de los edificios alcanzados por la onda expansiva, relató que bajó con su familia al refugio del barrio apenas sonó la alarma. Desde allí escucharon una explosión muy fuerte. Cuando salieron, vieron que el edificio había quedado golpeado y que todas las ventanas habían saltado. Dijo que en el inmueble viven muchas personas mayores y que no todos pueden bajar con rapidez cuando suenan las alertas. Su temor era que el balance terminara siendo peor de lo que se sabía en ese momento.
Otro paramédico, Saar Shachori, dijo que cuando su equipo llegó todavía salía humo negro y espeso de varios puntos. Había daños visibles en distintos edificios y mucho movimiento de rescatistas y vecinos. Según relató, montaron un punto de concentración para heridos y llamaron con megáfono a quienes pudieran acercarse por sus propios medios. Entre los restos encontraron a cuatro víctimas: una niña de 4 años en estado grave, una persona en estado moderado y otros dos niños con heridas leves. Todos fueron atendidos en el lugar y luego trasladados al Centro Médico Soroka, en Beersheba.
El comandante del Distrito Sur de la policía, Haim Bublil, llegó desde la otra escena de impacto registrada en Dimona. Dijo que había al menos tres edificios con daños importantes y que algunos corrían peligro de derrumbe. También informó que en los alrededores había otro punto afectado por la caída de fragmentos de interceptación. Según explicó, el misil cayó en el centro de un complejo de edificios y no impactó de lleno contra una vivienda. Eso, dijo, evitó una catástrofe mayor en una zona donde viven cientos de personas.
Desde Arad fueron evacuadas unas 80 víctimas hacia Soroka, en Beersheba, en ambulancias de Magen David Adom y en helicópteros de la Fuerza Aérea. El balance inicial hablaba de 10 heridos graves, 13 en estado moderado, 40 con heridas leves y otros afectados por crisis de ansiedad. Las autoridades recordaron que en ataques de este tipo siguen apareciendo personas con cuadros de ansiedad incluso horas después, cuando baja la tensión del momento.
Más tarde llegó también el comandante del Mando del Frente Interno, general de división Shay Klepper. Dijo que era una noche difícil, con dos escenas complejas en el sur, y que Irán estaba disparando contra zonas de población. Explicó que sus efectivos estaban revisando casa por casa y habitación por habitación para encontrar a posibles atrapados. También insistió en que la población debe seguir las instrucciones del Mando del Frente Interno, porque, según afirmó, eso salva vidas.
Durante la noche, Benjamin Netanyahu habló con los alcaldes de Dimona y Arad, Bnei Biton y Yair Maayan. Describió lo ocurrido como una noche muy difícil y ordenó a la directora general de su oficina coordinar la asistencia necesaria con los ministerios del gobierno. También expresó su respaldo a las fuerzas de emergencia y rescate desplegadas en ambos lugares y volvió a pedir a la población que obedeciera las instrucciones de seguridad.
