Noticias de Israel en español 24 horas en directo

¿Estaremos viendo el fin de la estrecha relación entre Israel y Estados Unidos?

Por: Barbara Plett Usher

REUTERS / LEAH MILLIS

Sólo habían pasado cinco meses desde la última vez que los miembros recién elegidos del parlamento de Israel prestaron juramento y, dada la continua parálisis política tras otra ronda de elecciones inconclusas, es posible que tengan que volver a hacerlo pronto.

Además, el sombrío y casi apocalíptico discurso del Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu no podía ser menos festivo. Advirtió de una guerra inminente contra Irán y de desafíos de seguridad sin precedentes, diciendo que no se parecía a ninguno de los que se recuerdan desde los días de la Guerra de Yom Kipur de 1973.

Es cierto que sus palabras fueron vistas por muchos comentaristas como una retórica de campaña familiar destinada a explicar por qué debería seguir liderando el país, aunque no obtuvo la mayoría en la votación de septiembre.

“Damas y caballeros, les presento La gran amenaza iraní”, escribió el columnista de Ma’ariv, Ben Caspit, en una sarcástica retirada de la “antigua amenaza a la seguridad” de Netanyahu.

Pero el discurso también ayudó a alimentar la angustia en la víspera de Yom Kipur, el día anual judío de expiación durante el cual, hace 46 años, Israel se enfrentó a un ataque sorpresa de una coalición de ejércitos árabes.

En el centro de la angustia se encuentra la política del presidente estadounidense Donald Trump en Oriente Medio, que va acompañada de preguntas sobre la estrecha relación del líder de los Estados Unidos con Benjamín Netanyahu.

El primer ministro de Israel ha hecho de esa relación un punto de venta clave de sus campañas de reelección, afirmando que ha dado resultados importantes.

Bajo su supervisión, la administración Trump ha revocado la política estadounidense de larga data al reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y al trasladar la embajada de Estados Unidos a Jerusalem.

En particular, Netanyahu considera que la decisión de Trump de abandonar el acuerdo nuclear con Irán y endurecerse con la República Islámica es una reivindicación crucial de su propia estrategia para proteger a Israel del creciente alcance de Teherán en la región.

Cualquier cosa que no sea un apoyo inquebrantable por ambas partes es inusual, por lo que la respuesta ambivalente del presidente Trump a las elecciones de septiembre sonó como una señal de alarma en este caso. Señaló que la votación había sido estrecha y enfatizó que la relación especial de Estados Unidos era con el pueblo de Israel, no con una persona.

“Trump odia a los perdedores” fue la conclusión de numerosos medios de comunicación israelíes, especialmente amigos que no pueden ganar a pesar de su “ayuda estratégica”, dijeron.

Puede que esto sea exagerado, pero pone de relieve la tenue posición del señor Netanyahu después de que en dos ocasiones no haya conseguido formar un gobierno. En las complejas batallas de coalición de Israel, está tratando de aferrarse a su trabajo, lo que podría darle más influencia para luchar contra la inminente acusación de cargos de corrupción.

Significativamente, la política del primer ministro respecto a Irán ya se había visto sacudida por el giro de Trump hacia la diplomacia con la República Islámica. Y fue sacudido por la reticencia del presidente a flexibilizar la fuerza militar estadounidense en respuesta a un aparente ataque iraní a las instalaciones petroleras saudíes.

El gobierno de Israel ha estado haciendo retroceder de manera más agresiva y abierta a los proxys de Irán en la región, decididos a detener la proliferación de misiles iraníes cerca de su frontera. Pero el ataque saudí hizo sonar nuevas alarmas.

Si Irán pudiera golpear directamente a Arabia Saudita con misiles de crucero, pensó, podría hacer lo mismo con Israel.

¿Y se dejaría que los israelíes se enfrentaran a esa amenaza sin el paraguas de seguridad estadounidense que pensaban que tenían?

El golpe mortal que los iraníes asestaron a las instalaciones de producción de petróleo sauditas con misiles de crucero disparados desde Irán, un ataque que no fue respondido de ninguna manera con una respuesta de la administración Trump, evidencia el colapso total de la doctrina de seguridad que ha sido planteada por Netanyahu, quien basó todas sus decisiones en “el presidente más amistoso que jamás haya residido en la Casa Blanca”, escribió Shimon Shiffer en Yedhioth Ahronoth Ahronoth.

La alarma se ha visto agravada por la decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses del noreste de Siria para despejar el camino a una operación militar turca, aparentemente abandonando a los antiguos aliados kurdos de Estados Unidos.

Una vez más, esto ha suscitado preocupación acerca de hasta dónde está dispuesto a llegar para proteger a otros aliados: “Trump se ha vuelto poco fiable para Israel”, concluye Shiffer.

De hecho, no hay ninguna sugerencia de que Estados Unidos vaya a reducir en modo alguno su sólido apoyo a la seguridad de Israel.

Pero después de casi tres años de caminar al compás de la administración Trump, Israel se enfrenta a la realidad de un presidente impredecible y transaccional que tiene profundas reservas sobre el uso del poder militar de Estados Unidos, teme involucrarse en otro conflicto en Oriente Medio y que, como el Sr. Netanyahu, está inmerso en sus propias batallas políticas internas por la supervivencia.

Vía BBC

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More