En la cúpula del gobierno estadounidense se desarrolla una disputa sobre si permitir que Irán gane más tiempo antes de presentar una propuesta seria que responda a los requisitos mínimos de Estados Unidos. Aun así, la próxima reunión probablemente se realizará incluso sin esa propuesta. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que podría verse con el enviado estadounidense Steve Witkoff en Ginebra el jueves.
Irán envió un mensaje a Washington que incluye una referencia al tema nuclear y su vínculo con un calendario para levantar las sanciones que pesan en su contra. Un alto funcionario estadounidense señaló que la respuesta inmediata consistió en exigir una propuesta seria y detallada sobre la posición iraní en la cuestión nuclear, además de expresar disposición a negociar de inmediato también sobre los demás asuntos planteados.
De acuerdo con lo que se desprende de sus declaraciones, Araghchi anunció que en el próximo encuentro presentará una propuesta detallada, que se supone más flexible que la presentada en la reunión anterior. La disputa dentro del gobierno estadounidense abarca, por un lado, la exigencia de recibir esa propuesta incluso antes de la reunión como condición previa, y por otro, la forma de conducir las negociaciones sobre el resto de los temas.
La decisión que se perfila apunta a mantener las conversaciones como una última oportunidad para que Irán entregue una propuesta. Ya se informó antes sobre diferencias de enfoque en el entorno del presidente Trump. De un lado se sitúan Jared Kushner y Steve Witkoff, enviados personales, que ven una posibilidad, aunque pequeña, de alcanzar un acuerdo con Irán.
Según esa visión, el acuerdo impediría que Irán obtenga un arma nuclear y lo limitaría también en otros frentes. Del otro lado, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, junto con el vicepresidente J. D. Vance, consideran el derrocamiento del régimen un objetivo estratégico central para Estados Unidos. En su valoración, la probabilidad de un acuerdo es especialmente baja y, aun si se lograra, Irán lo incumpliría.
Trump se inclina más por este último enfoque, aunque permite que Witkoff y Kushner continúen con las negociaciones. Ese mismo funcionario estadounidense afirmó que en el Departamento de Estado y en el Departamento de Guerra altos cargos cuestionan la manera en que se gestionan los contactos con Irán. A su juicio, en las reuniones, a diferencia de las declaraciones de Trump y de otros altos cargos, los iraníes no asimilan el sentido de la amenaza militar.
Según el funcionario, tampoco interiorizan la magnitud de las consecuencias de un ataque estadounidense. “Una fuerza militar tan enorme debería haber sentado a Araghchi a la mesa y discutir todo lo que América quiere, y eso no está ocurriendo”, dijo. Añadió que en la mesa de negociación se percibe que el despliegue militar busca presionar y nada más, y que en la práctica se puede “cerrar un acuerdo” con Witkoff y Kushner.
En esa lectura, el acuerdo se presentaría al presidente como un logro. El funcionario sostuvo que Trump escucha a todas las partes y decidirá en las próximas 24 horas si envía a Witkoff al encuentro incluso sin una propuesta iraní detallada. En Israel y en Estados Unidos se estima que, incluso si Irán muestra otra flexibilización en la cuestión nuclear, no alcanzará el umbral mínimo declarado por Washington.
La negativa iraní a discutir los demás asuntos acerca, según la evaluación, la posibilidad de un ataque estadounidense, aunque sea inicial, una especie de “golpecito en el tejado”, para mostrar a la dirigencia en Teherán que Trump habla en serio con sus amenazas. Fuentes al tanto de los detalles sostienen que Irán intentará ganar el mayor tiempo posible, tanto para prepararse mejor ante un posible ataque como con la expectativa de que Trump concluya que los costos de la acción militar superan sus beneficios.
El funcionario estadounidense afirmó que Trump lo ve de otra forma. Según él, el presidente cree en la necesidad de un cambio de régimen como herramienta estratégica regional, y espera el momento adecuado junto con condiciones óptimas. En el gobierno, indicó, hay muchos actores que trabajan en medidas orientadas a reemplazar al régimen tras un ataque, además de impulsar a figuras que podrían asumir el poder para evitar el caos.
En el trasfondo, información procedente de Irán indica que la protesta sigue activa en varios focos del país. Uno de los principales está en las universidades, donde estudiantes se congregan, corean consignas contra el régimen y muestran carteles que llaman al cambio y a la libertad. Otros focos se ubican en ciudades periféricas, en el Kurdistán del norte, en la región baluchi del este y en otras zonas.
