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¿Turquía será expulsado de la OTAN?

Una abundancia de frases poco halagadoras inunda el discurso en torno a las relaciones entre Turquía y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluyendo la “responsabilidad estratégica”, el “cañón suelto”, el “aliado temerario y agresivo” y la “quinta columna”. Durante años, el país ha sido alejado por sus compañeros miembros de la UE, porque lo consideran un eslabón débil y una amenaza para la seguridad de la alianza militar. Desde ser un miembro integral que sirvió de baluarte contra la Unión Soviética durante la Guerra Fría, hasta poseer actualmente el segundo ejército permanente más grande de la OTAN, ¿cómo se llego a despreciar tanto a Turquía?

Un punto de inflexión clave ha sido el conflicto sirio, que ha sacado a relucir lo peor de las relaciones entre Estados regionales y extranjeros, envalentonando a algunos y exponiendo la debilidad de otros. A pesar de las intenciones iniciales de Turquía de mantener un perfil bajo al comienzo del conflicto en 2011, en los últimos años desde 2016 el país ha tomado medidas cada vez más audaces para asegurar sus propios intereses y, lo que es más importante, la seguridad y la estabilidad en la frontera que comparte Siria, devastada por la guerra. Estos pasos, sin embargo, la han puesto en desacuerdo con su antiguo aliado, los Estados Unidos, y ha surgido una verdadera preocupación en el seno de la OTAN acerca de si Turquía es más un adversario que un aliado.

La política exterior de Turquía ha estado en casi total contradicción con los intereses de los Estados Unidos. Para empezar, ha perturbado el status quo del conflicto sirio al empujar al norte del país y luchar contra las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), que están armadas y respaldadas por los Estados Unidos.

Además, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha insistido en comprar el sistema ruso de defensa antimisiles S-400, al tiempo que presiona a EE.UU. para que entregue los cien caza F-35 que había acordado anteriormente. También ha puesto a Turquía en el camino hacia unas relaciones más cálidas con Rusia e Irán, los principales rivales de Estados Unidos, participando en conversaciones y cumbres trilaterales con ambos países sobre el futuro de Siria. Por último, Turquía ha mostrado un cambio en sus relaciones con los países del Golfo, apoyando a Qatar e Irán, mientras que las relaciones con las monarquías saudíes y emiratíes, con las que Estados Unidos está alineado, se han deteriorado. Todos estos factores han dado lugar a una brecha cada vez mayor en las relaciones y a la percepción que Washington tiene de Turquía.

Sin embargo, en lugar de ser simplemente una cuestión entre Estados Unidos y Turquía, es una cuestión del lugar que ocupa Turquía en la OTAN. La cuestión del sistema ruso S-400, en particular, ha causado gran preocupación debido a la afirmación de que comprometería la seguridad de la alianza, y varios Estados miembros ya han puesto en duda la legitimidad de la adhesión de Turquía. Su argumento común es que mientras que Turquía fue un aliado necesario durante la Guerra Fría para servir de base a los misiles nucleares de la OTAN dirigidos a la Unión Soviética, el papel del país es ahora difunto e incluso peligroso. Esto pone en tela de juicio el futuro de Turquía en la organización.

En 2016, tras el fallido intento de golpe de Estado en Turquía, el entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, condenó al gobierno por responder con una dura represión y advirtió que su pertenencia a la OTAN estaba en juego si actuaba de forma antidemocrática. Un año más tarde, el presidente Erdogan retiró cuarenta tropas turcas de un ejercicio de la OTAN en Noruega debido a incidentes en los que fue insultado y se utilizó una foto del padre fundador de la Turquía moderna, Kemal Ataturk, como práctica de tiro. El controvertido acuerdo S-400 no es más que el último de una larga lista de disputas entre Turquía y otros miembros de la OTAN. Sin embargo, un aspecto más positivo es que el Secretario General de la Alianza, Jens Stoltenberg, visitó Ankara a principios de mayo y expresó formalmente la gratitud de la OTAN a Turquía y reconoció el fuerte papel que desempeña; las relaciones siguen intactas, al menos oficialmente.

Aunque no hay duda de que es percibida como la más extraña entre los Estados miembros, la idea de que Turquía sea exiliada de la OTAN es a la vez descabellada e impracticable para ambas partes. La alianza simplemente ha invertido demasiado en Turquía, con más de seis décadas de relaciones estrechas, importantes instalaciones militares de la OTAN establecidas dentro de su infraestructura, y una importante posición estratégica en el Estrecho de los Dardanelos y el Mar Negro en primera línea con Rusia para considerar. El simple hecho de dejar ir a Turquía podría desestabilizar la alianza.

En general, aunque Estados Unidos tiene un papel destacado en la OTAN de hecho, un papel de liderazgo, Turquía sigue siendo un aliado demasiado importante como para dejarlo ir. El resultado más probable del actual hipo en las relaciones es que Turquía seguirá siendo miembro, pero sólo de nombre, y que quedará al margen frente a los grandes acontecimientos de la alianza, al igual que se ha prohibido su participación en el programa de caza F-35.

También está el hecho de que, desde su formación en 1949, la OTAN ha tenido ciertos requisitos previos para unirse, pero no un mecanismo para expulsar a los Estados miembros. Esto significa que si Turquía abandona la alianza tendría que hacerlo voluntariamente, cosa que no hará en un futuro previsible.

Las cada vez más cálidas relaciones de Ankara con Rusia sólo tienen fines estratégicos; el gobierno turco tiene suficiente sentido común como para saber que Moscú también ha socavado sus intereses extranjeros, especialmente en Siria. Por lo tanto, Turquía seguirá formando parte de la OTAN, pero continuará impulsando sus propias políticas internas y exteriores con independencia de la alianza. Mientras tanto, los Estados miembros de la OTAN intentarán alienar y depender mucho menos de uno de sus miembros más prominentes de lo que lo han hecho a lo largo de sus relaciones de décadas.

Vía middleeastmonitor

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