El sistema de seguridad de Israel sigue de cerca las tendencias de acumulación militar de Hamás en la Franja de Gaza, ante un posible paso a la Fase B de la guerra.
Según estimaciones de inteligencia publicadas en Galei Zahal, unos tres meses después del acuerdo de alto el fuego, el grupo terrorista continúa la reconstrucción de sus capacidades, en desafío a las estrictas restricciones impuestas.
A pesar del cierre del cruce de Rafah y del Corredor Filadelfia, así como del prolongado bloqueo marítimo, las FDI han identificado tres canales principales mediante los cuales Hamás intenta recuperar su fuerza.
El primer canal es la producción local de armamento, que se realiza a menor escala y en condiciones más adversas que en el pasado. No obstante, aún permite la fabricación de numerosos explosivos, el uso de munición sin detonar e incluso intentos de producir cohetes y misiles antitanque sencillos. El segundo canal, según fuentes de las FDI, consiste en el intento de utilizar equipos de ayuda humanitaria para el contrabando de armas. Aproximadamente 600 camiones entran en la Franja de Gaza cada día, y se prevé que esta cifra aumente en el futuro. Si bien en la actualidad no existen indicios de contrabando de armas en los envíos de ayuda, las fuerzas de defensa son conscientes de que Hamás coopera con el eje iraní y con sus cuarteles generales en el extranjero para explotar los canales de ayuda con fines militares.
El tercer canal es la transferencia de drones desde Egipto. Las autoridades de seguridad han identificado un fenómeno creciente de drones que llegan desde la región del Sinaí directamente a la zona de Al Mawasi, al oeste de Jan Yunis. En la actualidad, estos drones se utilizan principalmente para el tráfico de drogas, pero existe una preocupación real ante la posibilidad de que esta ruta también sirva para el tráfico de armas.
