Itamar Ben Gvir, líder de Otzma Yehudit, aplaudió la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de bloquear la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. Sin embargo, demandó medidas más drásticas, como bombardear los almacenes de suministros en el enclave palestino para «asfixiar a Hamás y forzarlo a rendirse y liberar a los rehenes».
Según Ben Gvir, Gaza debe experimentar un escenario extremo. Para ello, considera esencial destruir todos los depósitos de ayuda utilizados por Hamás, además de cortar el suministro de agua y electricidad. Así lo declaró a los periodistas antes de la reunión semanal de su partido en la Knéset.
El ministro instó a Netanyahu a implementar estas acciones antes de reanudar la ofensiva militar. En su opinión, esto provocaría una crisis alimentaria severa entre los combatientes de Hamás y sus seguidores, debilitándolos hasta dejarlos sin capacidad de respuesta. En ese punto, Israel podría retomar la guerra con una ventaja abrumadora y eliminar a los terroristas sin dificultades.
Reconoció que este plan implicaría riesgos, como represalias de Hamás contra los rehenes aún en su poder. Para contrarrestar esa posibilidad, Israel debería advertir que cualquier daño a un cautivo israelí se traduciría en la ejecución de prisioneros terroristas mediante regulaciones de emergencia, así como en la anexión permanente de extensas áreas de Gaza.
Estas medidas pueden ser impopulares entre quienes defienden principios progresistas, admitió Ben Gvir. No obstante, las consideró indispensables para garantizar la supervivencia del único Estado judío en una región rodeada de enemigos que buscan su destrucción.
Ante la pregunta de un periodista sobre si brindaría apoyo a la coalición de Netanyahu en caso de que los partidos haredíes se opongan al presupuesto estatal de 2025, Ben Gvir evitó responder. Aseguró que no tomará una postura hasta conocer la decisión de los haredim.