El paso de Rafah, que conecta la Franja de Gaza con Egipto, está previsto que reabra al tránsito de peatones en ambas direcciones, en línea con lo acordado en el alto el fuego.
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó la semana pasada que el cruce permitirá la entrada diaria de 50 gazatíes junto con sus familias, mientras que no se impondrán límites al número de personas autorizadas a salir.
Sin embargo, a partir de la mañana, no se comunicó ningún movimiento en el paso, pese a la previsión de apertura para el tránsito peatonal en ambos sentidos.
De acuerdo con cifras del Coordinador de Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT), alrededor de 42.000 gazatíes abandonaron la Franja durante la guerra, en su mayoría pacientes que buscaban atención médica en el extranjero o ciudadanos con doble nacionalidad.
En adelante, cualquier palestino de Gaza que intente entrar o salir de la Franja deberá contar con la aprobación de Egipto. Además, Egipto debía remitir los nombres al servicio de seguridad interior Shin Bet de Israel para obtener la autorización correspondiente.
Funcionarios israelíes indicaron que cada caso se revisará por separado y que, si algún alto comandante terrorista trata de abandonar Gaza, su salida no se autorizará.
En el cruce, un equipo compuesto por representantes de la Autoridad Palestina y observadores de la Unión Europea asignados al paso se encargará de efectuar controles de seguridad a quienes salgan de la Franja.
Israel limitará su participación a supervisar a distancia la salida hacia Egipto. Desde una sala de control, oficiales israelíes utilizarán un sistema de reconocimiento facial para confirmar que quienes parten figuran en la lista de nombres aprobados y accionarán una compuerta para permitir el cruce.
En cambio, el ingreso a Gaza desde Egipto incluirá un control de seguridad israelí, ya que esos palestinos llegarán a un puesto de control de la FDI después de atravesar el paso de Rafah. Solo entonces podrán continuar hacia las zonas de Gaza bajo control de Hamás.
