Un funcionario estadounidense explicó a periodistas que Israel mantiene un fuerte escepticismo sobre un eventual desarme de Hamás, aunque afirmó que el grupo terrorista ha transmitido disposición a avanzar en ese camino. Según indicó, esa señal alimenta los esfuerzos diplomáticos actuales impulsados por Washington.
“El objetivo aquí es crear la alternativa a Hamás que quiera la paz y averiguar cómo empoderarla”, afirmó el funcionario estadounidense al referirse al comité tecnocrático palestino para Gaza presentado el miércoles. Según explicó, esa estructura busca ofrecer un marco distinto de gobierno y gestión en el enclave.
“Estaremos entablando conversaciones con Hamás sobre la siguiente fase, que es la desmilitarización, y [estaremos dialogando] con Israel sobre qué programa de amnistía se puede conceder a Hamás [a los combatientes] si hacen esto”, señaló el funcionario durante la sesión informativa.
“Está claro que no hay mucha confianza entre ambas partes después de décadas de conflicto, pero… creemos que hay una buena probabilidad de que todos intenten cumplir su palabra en el acuerdo, y podremos avanzar”, añadió el funcionario estadounidense al describir el clima de negociación.
El funcionario aseguró que dirigentes de Hamás “están indicando que existe una posibilidad real de que [la desmilitarización] ocurra, así que estamos presionando muy fuerte para que suceda”. Esa evaluación sustenta la insistencia de Washington en mantener abiertos los canales de diálogo.
“Hemos hablado con varias personas de Hamás, y estamos escuchando en todo el mundo árabe que la gente ya no quiere estar en guerra. Quieren paz. Quieren un mejor futuro económico para sus familias. Quieren viviendas dignas”, dijo un segundo funcionario estadounidense. “Quieren lo que todos los demás en este mundo quieren: simplemente una buena vida, y una buena vida no se logra por medios militares”.
El primer alto funcionario estadounidense detalló que la desmilitarización implicaría la destrucción de toda la infraestructura terrorista en Gaza y que “el armamento pesado, como RPG, lanzacohetes y misiles” “tendrá que ser puesto en un lugar donde no se esté usando”.
No mencionó las armas ligeras, cuya inclusión Israel exige en cualquier plan de desarme, al sostener que los AK-47 permiten a Hamás mantener su control sobre los habitantes de la Franja. Ese punto sigue como uno de los principales focos de fricción.
“Gaza necesita contar con una policía básica para poder mantener el control de sus poblaciones. La gente debería poder asegurarse de que sea un lugar libre de criminalidad, donde las personas puedan vivir libre y con seguridad”, afirmó el funcionario estadounidense al justificar esa necesidad.
Estados Unidos mantiene conversaciones con mediadores regionales —Egipto, Qatar y Turquía—, quienes aseguraron que Hamás aceptará un desarme gradual, iniciando con la entrega de armamento pesado y un programa de “recompra” de armas ligeras, según fuentes estadounidenses y diplomáticos árabes.
Aun así, no resulta claro si este esquema satisfará a Israel. Líderes terroristas de Hamás han declarado públicamente que solo entregarán sus armas mediante un proceso negociado que concluya con el establecimiento de un Estado palestino.
