Dos cohetes lanzados desde el centro de Gaza activaron las alarmas en el sur de Israel este miércoles. El ejército informó que uno fue interceptado por las defensas aéreas y el otro cayó cerca de Zimrat, sin causar heridos. La Yihad Islámica Palestina se adjudicó el ataque.
Minutos después, las FDI anunciaron ataques aéreos en Gaza tras advertir a la población que evacuara la zona de lanzamiento. Afirmaron haber eliminado al terrorista responsable del disparo, atacado un edificio vinculado a los lanzamientos y destruido dos plataformas adicionales. Difundieron imágenes como prueba de la operación.
En respuesta a las ofensivas israelíes, Hamás amenazó con que los rehenes serían devueltos “en ataúdes” si continuaban los bombardeos. Aseguró que intenta mantener con vida a los cautivos, pero culpó al “bombardeo sionista aleatorio” por ponerlos en riesgo.
Desde la Knéset, el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que la negativa de Hamás a liberar a los rehenes provocará una intensificación de las acciones israelíes, incluida la toma de más territorio en Gaza. Reiteró que cada día sin liberación aumentará la presión.
Mientras tanto, crecieron las protestas contra Hamás dentro del propio territorio. En Shejaiya, residentes quemaron neumáticos y exigieron el fin de la guerra y la salida del grupo terrorista. Las manifestaciones se replicaron por segundo día consecutivo en otras localidades como Beit Lahiya, Jabaliya y Jan Yunis. Los participantes portaban pancartas con mensajes como “Alto a la guerra” y “Los niños en Palestina quieren vivir”.
Israel retomó los ataques aéreos la semana pasada, tras la ruptura del alto el fuego establecido en enero. Las operaciones se intensificaron con incursiones terrestres.
El ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, con 1.200 muertos y 251 rehenes, detonó la guerra actual. De los secuestrados, 59 siguen en Gaza y 34 estarían muertos, según las FDI.
Las declaraciones de Netanyahu se sumaron a la amenaza previa del ministro de Defensa, Israel Katz, quien planteó anexar territorio si no se liberaban los rehenes. Katz instruyó al ejército a ocupar zonas adicionales como medida de presión.
Desde el 18 de marzo, el Ministerio de Salud de Hamás reportó al menos 830 muertos por los nuevos bombardeos israelíes, aunque no especificó cuántos eran civiles o combatientes. En la primera fase del acuerdo de tregua, Hamás liberó a 33 rehenes y entregó los cuerpos de ocho, mientras Israel excarceló a unos 1.800 presos palestinos. Las negociaciones para una segunda fase se estancaron. Netanyahu ordenó continuar los combates y advirtió que los próximos diálogos serán “bajo fuego”.