Hamás avanza en la organización de elecciones internas destinadas a recomponer su cúpula, debilitada por la ofensiva israelí durante la guerra en Gaza, conflicto iniciado por el propio grupo tras la masacre del 7 de octubre de 2023, indicaron el lunes a AFP fuentes del grupo terrorista.
Mientras Israel y actores internacionales exigen su desarme y excluyen su participación en cualquier administración futura de Gaza, los próximos dirigentes del movimiento afrontan un escenario político incierto, marcado por presiones externas y limitadas opciones de supervivencia institucional en el enclave palestino.
El grupo terrorista mantiene además el control de un territorio arrasado tras dos años de guerra, donde más de dos millones de habitantes padecen una grave crisis humanitaria, al tiempo que tropas israelíes permanecen desplegadas en cerca de la mitad de la Franja de Gaza.
“Las preparaciones internas continúan con el fin de celebrar las elecciones en el momento adecuado en las zonas donde las condiciones sobre el terreno lo permitan”, dijo el lunes a AFP un dirigente de Hamás, aludiendo a las restricciones impuestas por la situación militar y de seguridad.
Según las mismas fuentes, la votación está prevista “en los primeros meses de 2026”, aunque su realización dependerá de la evolución de la guerra y de la capacidad organizativa del movimiento en las distintas áreas donde mantiene presencia activa.
La renovación de la dirigencia contempla la constitución de un nuevo Consejo de la Shura compuesto por 50 integrantes, órgano consultivo con predominio de figuras religiosas y encargado de orientar las decisiones estratégicas del grupo terrorista en su estructura interna.
Los miembros del consejo son elegidos cada cuatro años por las tres ramas del movimiento: la Franja de Gaza, Judea y Samaria y la dirigencia externa.
También participan en la votación los prisioneros de Hamás recluidos en cárceles israelíes, quienes conservan el derecho a intervenir en los procesos internos del grupo pese a su situación de detención.
Ese consejo asume además, con la misma periodicidad, la elección del buró político integrado por 18 miembros y de su jefe, figura que ejerce como máximo líder general de Hamás y principal referente político del movimiento.
Otra fuente de Hamás cercana al proceso señaló que el calendario para elegir el buró político sigue sin definirse, “dadas las circunstancias que atraviesa nuestro pueblo”, en referencia al contexto bélico y humanitario en Gaza.
Tras el asesinato del entonces jefe de Hamás, Ismail Haniyeh, en Teherán en julio de 2024, Israel eliminó posteriormente a su sucesor, Yahya Sinwar, dirigente en Gaza y cerebro de la masacre del 7 de octubre, elegido para ocupar el cargo.
Sinwar murió en una operación israelí en la ciudad sureña de Gaza, Rafah, apenas tres meses después del asesinato de Haniyeh, profundizando el vacío de liderazgo en la estructura central del grupo terrorista.
Ante esa situación, Hamás estableció un comité de liderazgo interino de cinco miembros con sede en Qatar, aplazando la designación de un líder único hasta la celebración de elecciones, ante el riesgo constante de ser objetivo de Israel.

Todas las fuentes consultadas por AFP coincidieron en señalar a dos figuras como principales aspirantes a encabezar el buró político: Khalil al-Hayya y Khaled Mashaal, ambos con trayectorias prolongadas dentro del movimiento.
Hayya, de 65 años, originario de Gaza y principal negociador de Hamás en las conversaciones de alto el fuego, ocupa cargos de alto nivel desde al menos 2006, según el Counter Extremism Project (CEP), con sede en Estados Unidos.
Mashaal, líder del Buró Político entre 2004 y 2017, nunca residió en Gaza. Nació en Judea y Samaria en 1956 y se incorporó a Hamás en Kuwait, antes de vivir en Jordania, Siria y Qatar a lo largo de su carrera.
El CEP sostiene que Mashaal supervisó la transformación de Hamás en una organización híbrida político-militar y actualmente dirige la oficina de la diáspora del movimiento, desde donde mantiene vínculos con apoyos externos.
Un miembro de Hamás en Gaza afirmó que Hayya cuenta con ventaja por sus relaciones con otras facciones palestinas, incluido Fatah, fuerza dominante en la Autoridad Palestina, así como por su influencia y reconocimiento a nivel regional.

Hayya dispone además del respaldo tanto del Consejo de la Shura como del ala militar del grupo terrorista, las Brigadas Izz ad-Din al-Qassam, lo que refuerza su posición dentro del equilibrio interno de poder.
La principal diferencia inmediata entre ambos candidatos se centra en la postura frente a la retirada israelí de Gaza, según fuentes cercanas a la dirigencia que hablaron el mes pasado con el medio saudí Asharq.
De acuerdo con esas fuentes, Hayya, considerado cercano a Irán, respalda la continuación del “conflicto armado con Israel en la Franja de Gaza hasta que termine la guerra y el ejército israelí se retire por completo de la Franja”.
En contraste, Mashaal, visto como más próximo a Qatar, supuestamente impulsa “compromisos negociados para poner fin a la ocupación de Gaza” y una estrategia política menos dependiente de la confrontación directa.
Mashaal también apoya “intentar alejar a Hamás de Irán” y “acercarlo a los estados árabes moderados”, indicaron las mismas fuentes a Asharq.

Catar alberga a dirigentes sénior de Hamás y, entre 2018 y octubre de 2023, financió salarios del servicio civil y transferencias de efectivo en Gaza, territorio que Hamás arrebató por la fuerza a la Autoridad Palestina en 2007.
El grupo terrorista recibe igualmente apoyo de Irán, país donde recientes protestas contra el gobierno representan un posible factor de inestabilidad que podría afectar de forma directa a Hamás y a su red de respaldos estratégicos.
“Este es un momento crítico para su supervivencia político-militar, que depende tanto de sus alianzas regionales como de su capacidad para mantener un equilibrio entre sus ramas política y militar”, afirmó David Khalfa, investigador de la Fundación Jean-Jaurès en París.
“Irán sigue siendo un pilar estratégico de este precario equilibrio. Un colapso del régimen iraní sería una catástrofe para Hamás”, añadió el analista, al evaluar los riesgos actuales para la organización.
El miembro de Hamás en Gaza sostuvo que no existió “ninguna injerencia de países árabes o islámicos en las elecciones internas de Hamás”, rechazando versiones sobre presiones externas en el proceso
