Un alto funcionario confirmó contactos con terceros países para recibir a palestinos de Gaza, mientras continúa la ofensiva israelí y se estanca la negociación con Hamás.
Jerusalén explora reubicación de gazatíes y presiona a Hamás
Durante el viaje del primer ministro Benjamin Netanyahu a Hungría, un alto funcionario israelí reveló que Israel mantiene contactos con varios países para facilitar la emigración voluntaria de palestinos desde la Franja de Gaza. Según indicó, dichos países estarían dispuestos a cooperar a cambio de concesiones estratégicas, no necesariamente financieras. Aunque Jerusalén asegura que no obligará a nadie a salir, críticos han advertido que esta iniciativa podría representar una forma encubierta de desplazamiento forzado.
El funcionario defendió la continuación de la ofensiva militar en Gaza como vía para liberar rehenes y destruir las capacidades de Hamás, aunque reconoció que el grupo islamista aún mantiene su postura inicial en las negociaciones, sin mostrar señales de modificar sus exigencias. La encuesta mencionada por el funcionario, que sugiere que un 60% de los dos millones de gazatíes desearía emigrar, no fue detallada.
Desde el inicio de la guerra, países árabes han rechazado las propuestas para acoger a palestinos, sosteniendo que esto equivaldría a legitimar un proceso de expulsión. A la vez, el funcionario subrayó que Israel contempla mantener el control de seguridad sobre Gaza sin ocuparla permanentemente, transfiriendo la administración civil a un consorcio liderado por países del Golfo. Esta opción no ha progresado por la insistencia de los países árabes en que la Autoridad Palestina tenga un rol, algo que Netanyahu ha descartado reiteradamente.
Presión militar busca generar rupturas internas en Hamás
El funcionario explicó que Israel ha optado por incrementar la presión militar sobre Hamás, argumentando que se han detectado “grietas” internas en la estructura del grupo. Estas divisiones se localizarían entre los líderes militares del norte y del sur de Gaza, y entre los jefes locales y la dirigencia en el extranjero. Sin embargo, reconoció que Hamás no ha variado su postura negociadora, y sigue exigiendo una retirada total israelí y un alto el fuego permanente a cambio de la liberación de todos los rehenes vivos.
Jerusalén ha rechazado esas condiciones, señalando que aceptar un acuerdo de ese tipo significaría dejar a Hamás en el poder. En su lugar, Israel busca una extensión de la primera fase del alto el fuego acordado en enero, con liberaciones parciales de rehenes sin detener la ofensiva militar. El funcionario reiteró que Israel no aceptará condicionamientos que impidan continuar las operaciones para eliminar a Hamás.
Datos clave sobre la situación actual en Gaza y los rehenes
- 59 rehenes siguen en Gaza, de los cuales entre 21 y 24 se presume que están vivos.
- La mayoría de las muertes de rehenes ocurrieron antes de febrero de 2024.
- Israel sostiene que la ofensiva es necesaria para debilitar a Hamás y presionar por la liberación.
- Hamás mantiene su exigencia de un alto el fuego definitivo respaldado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad.
El funcionario sugirió que algunos miembros de Hamás podrían optar por huir de la Franja ante la reanudación de la ofensiva, aunque hasta el momento no hay confirmación de que eso haya sucedido. También afirmó comprender el sufrimiento de los rehenes en cautiverio, pero justificó la presión militar como un medio para debilitar a Hamás y forzar concesiones.
Tensión regional y posición de Israel frente a Turquía y la CPI
El funcionario abordó también la creciente tensión con Turquía, tras los ataques israelíes a una base en Siria que Ankara busca utilizar. Israel manifestó su oposición a la presencia militar turca cerca de sus fronteras, advirtiendo que la instalación de bases aéreas, navales o terrestres por parte de Turquía constituye una “línea roja” para Jerusalén. Pese a ello, aclaró que Israel no busca un conflicto directo con Ankara.

Respecto a la Corte Penal Internacional (CPI), el funcionario señaló que Israel prevé nuevas órdenes de arresto contra funcionarios israelíes. La CPI ya ha emitido órdenes contra Netanyahu y el exministro de Defensa, Yoav Gallant por presuntos crímenes de guerra en Gaza. En respuesta, Netanyahu y Viktor Orban discutieron con Donald Trump posibles acciones para contrarrestar la CPI, incluyendo medidas contra su fiscal jefe.
El funcionario defendió el accionar del ejército israelí, insistiendo en que todas las operaciones se realizan conforme al derecho internacional, con esfuerzos para evitar víctimas civiles. Además, reiteró que Hamás emplea infraestructura civil como escudo, lo que complica las acciones militares.
Relaciones con EE. UU., visitas pendientes y cuestiones económicas
En el plano diplomático, el funcionario confirmó que Netanyahu conversó telefónicamente con Trump para abordar los nuevos aranceles estadounidenses. Israel espera entablar un diálogo con el representante comercial de EE. UU. para resolver los puntos en disputa. Aunque Trump afirmó que Netanyahu visitará Washington próximamente, no se ha fijado una fecha concreta, aunque se contempla un viaje breve la semana del 13 de abril.

La posibilidad de que Israel mantenga el control de Gaza tras la guerra, sin asumir una ocupación formal, continúa siendo uno de los temas centrales en el escenario postconflicto. Mientras tanto, Jerusalén intenta concretar un nuevo modelo de gobernanza para el enclave, aunque las condiciones impuestas por los países árabes y la Autoridad Palestina siguen bloqueando acuerdos de consenso.
La combinación de presión militar, iniciativas diplomáticas y propuestas de reubicación poblacional conforma el actual eje de la estrategia israelí en Gaza, en un contexto marcado por la complejidad política, la fragilidad humanitaria y la ausencia de una solución negociada viable a corto plazo.