Israel planea asumir el control directo sobre la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza y presentó un plan para hacerlo, según el Washington Post. COGAT, el organismo del Ministerio de Defensa israelí encargado de la entrega de suministros en Gaza, comunicó la propuesta la semana pasada a agencias internacionales.
El plan prevé el cierre de todos los accesos a Gaza desde Israel, salvo el cruce de Kerem Shalom. Toda la ayuda humanitaria pasará una inspección obligatoria en ese punto antes de ser trasladada a varios “centros logísticos” para su distribución. Según el Post, estos centros podrían estar protegidos por contratistas privados, citando a funcionarios de la ONU y de diversas organizaciones humanitarias.
Además, Israel pretende establecer un sistema de rastreo para evitar que Hamás desvíe suministros, acusándolo de utilizarlos para su propia infraestructura en lugar de distribuirlos entre la población.
Este informe surge tras la decisión israelí de suspender el ingreso de ayuda a Gaza debido a la negativa de Hamás a aceptar la extensión de un acuerdo de alto el fuego y liberación de rehenes. A principios de marzo, el gobierno de Israel bloqueó la entrada de mercancías y advirtió sobre nuevas represalias si no se liberaban más cautivos.
La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó que la medida cuenta con el respaldo de la Casa Blanca, bajo la administración de Donald Trump. Sin embargo, Israel parece apartarse del pacto anterior con Hamás, que incluía la liberación escalonada de rehenes y la retirada total de sus tropas del enclave.
“El alto el fuego no seguirá sin la liberación de nuestros rehenes”, declaró la oficina de Netanyahu, amenazando con represalias si Hamás mantiene su postura. El gobierno israelí también negó haber enviado una delegación a Egipto para nuevas negociaciones.
Netanyahu acusó a Hamás de utilizar la ayuda humanitaria como un “presupuesto terrorista contra Israel” en lugar de destinarla a la población. En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, insistió en que cualquier nueva negociación dependerá de la entrega de más rehenes. “El suministro de bienes formaba parte de la primera fase, que ya terminó. No habrá concesiones sin una contraprestación”, afirmó en conferencia de prensa.