Activistas preparan su partida desde España rumbo a Gaza el domingo y solicitan a los gobiernos que ejerzan influencia sobre Israel para autorizar el paso de su flotilla a través del bloqueo naval en el territorio. La iniciativa busca romper el aislamiento impuesto y entregar suministros esenciales. Este esfuerzo internacional destaca por su magnitud y diversidad de participantes, con el objetivo de aliviar la crisis humanitaria en la zona afectada por conflictos prolongados.
La Flotilla Global de Sumud representa el convoy más extenso registrado hasta ahora e incorpora decenas de embarcaciones cargadas con asistencia humanitaria junto a cientos de individuos procedentes de 44 naciones distintas. El término Sumud denota perseverancia en idioma árabe y simboliza la resistencia ante adversidades.
Greta Thunberg, activista climática originaria de Suecia, integra el grupo de participantes en esta flotilla después de que autoridades israelíes la detuvieran y expulsaran tras interceptar las Fuerzas de Defensa de Israel una nave independiente dirigida a Gaza donde ella viajó en junio. Mariana Mortagua, parlamentaria portuguesa alineada con posiciones de izquierda, también forma parte de los involucrados en esta misión marítima destinada a desafiar el cerco establecido desde hace casi dos décadas.
Israel impidió múltiples incursiones de activistas extranjeros que intentaron vulnerar el bloqueo naval vigente por cerca de 20 años, como ocurrió en 2010 durante el asalto de comandos navales de las Fuerzas de Defensa de Israel a la flotilla Mavi Marmara donde murieron nueve ciudadanos turcos en un choque armado. Tales intervenciones resaltan la firmeza de las medidas de seguridad marítima aplicadas por el gobierno israelí para mantener el control sobre accesos al enclave.
Esta flotilla reciente surge tras el anuncio de un observador de hambruna de las Naciones Unidas la semana anterior sobre sectores en Gaza que padecen escasez alimentaria severa. Israel interrumpió el ingreso de asistencia a Gaza por casi tres meses hasta mediados de mayo y desestimó el documento como un libelo de sangre moderno mientras imputó a Hamás el robo de los envíos humanitarios destinados a la población civil en el territorio.
Saif Abukeshek, organizador clave de la Flotilla Global de Sumud y residente palestino en España, afirmó que los políticos poseen la responsabilidad de instar a Israel para permitir el acceso de los activistas en esta ocasión. Él expresó esta posición durante una entrevista concedida a Reuters en Barcelona el jueves pasado y destacó la necesidad de acciones concretas para proteger derechos fundamentales en contextos de crisis internacional.
“Necesitan actuar para defender los derechos humanos y garantizar un paso seguro para esta flotilla”, dijo Abukeshek en sus declaraciones. Israel descartó convoyes activistas previos, entre ellos el yate con bandera británica que llevó a Thunberg en junio, al considerarlos maniobras propagandísticas que respaldan a Hamás.
Israel estableció el bloqueo naval sobre Gaza en 2007 al momento en que Hamás asumió el dominio de la Franja dos años posterior a la retirada israelí del área. De acuerdo con autoridades israelíes, esta restricción resultó esencial para impedir que Hamás introdujera armamento vía rutas marítimas.
El bloqueo perduró a lo largo de diversos enfrentamientos armados, entre ellos la guerra presente que inició cuando terroristas comandados por Hamás invadieron el sur de Israel el 7 de octubre de 2023 con el fin de causar la muerte a alrededor de 1.200 individuos y capturar 251 rehenes. Este incidente desencadenó una serie de respuestas militares que alteraron drásticamente la dinámica regional y humanitaria en la zona.
La respuesta militar israelí provocó desde ese momento la muerte de casi 63.000 palestinos conforme a datos del Ministerio de Salud de Gaza bajo control de Hamás. Esta cifra de muertos carece de verificación independiente y omite la diferenciación entre población civil y terroristas armados. Israel reporta haber eliminado más de 22.000 combatientes en combates hasta agosto junto a 1.600 terroristas adicionales en territorio israelí durante el asalto inicial del 7 de octubre.