El despliegue de tropas internacionales en la Franja de Gaza es un tema complejo y de gran alcance. La propuesta de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) tiene como objetivo mantener la paz y la estabilidad en Gaza después de la guerra, con la participación de varios países que están evaluando su contribución.
Sin embargo, aún existen muchas dudas sobre la efectividad de este plan, especialmente con respecto a cómo se manejará la presencia de Hamás, el grupo militante palestino que sigue siendo un actor clave en la región.
A pesar de la creciente atención y los informes sobre los posibles despliegues de tropas, aún no se ha alcanzado un consenso entre los países involucrados, y algunos, como Azerbaiyán e Indonesia, están en fases de planificación sin haber tomado decisiones definitivas sobre su participación. Además, el despliegue de las tropas está relacionado con la segunda fase del plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump, lo que añade una capa adicional de complejidad política y diplomática.
La ISF no tendría un mandato para luchar directamente contra Hamás, sino para actuar como una fuerza de estabilización y apoyo en tareas como la reconstrucción y la gestión de la situación humanitaria. Sin embargo, la falta de un enfoque claro sobre cómo desarmar a Hamás y garantizar la seguridad en Gaza sigue siendo uno de los principales obstáculos para avanzar con este plan.
En resumen, el objetivo de desplegar las tropas en enero parece cada vez más incierto debido a la falta de acuerdos definitivos y la dificultad de coordinar a los países involucrados, lo que deja la situación aún en una etapa de planificación sin una solución clara.
