El responsable local de Médicos Sin Fronteras señala a AFP que la organización benéfica mantendrá su labor en Gaza durante el mayor tiempo posible, después de la decisión israelí de poner fin a sus actividades en el territorio. La medida se aplicará desde el 1 de marzo.
A principios de febrero, Israel comunicó que daba por concluidas todas las actividades en Gaza de la organización médica, conocida por su acrónimo francés MSF, tras no presentar una lista de su personal palestino conforme a las regulaciones israelíes. MSF calificó la decisión de “pretexto” para obstaculizar la ayuda.
“Por el momento, seguimos trabajando en Gaza y planeamos continuar con nuestras operaciones durante el mayor tiempo posible”, dice Filipe Ribeiro a AFP en Ammán, aunque indica que las operaciones ya afrontaban dificultades. “Desde principios de enero, ya no estamos en condiciones de introducir personal internacional en Gaza”, afirma.

“Las autoridades israelíes, de hecho, han denegado cualquier entrada a Gaza, pero también a Judea y Samaria”, añade. Ribeiro también sostiene que la posibilidad de MSF de introducir suministros médicos en Gaza resultó afectada por estas restricciones, lo que condiciona la logística de la organización.
“Por ahora no están permitidos, pero tenemos algunas existencias en nuestras farmacias que nos permitirán seguir llevando a cabo operaciones por el momento”, dice. “Tenemos equipos en Gaza que siguen trabajando, tanto nacionales como internacionales, y contamos con existencias”, agrega sobre la continuidad actual de la atención.
A principios de este mes, MSF informó en un comunicado que suspendió actividades médicas no críticas en el Hospital Nasser, en Jan Yunis, Gaza, por la presencia de hombres armados en el centro médico y por “una situación reciente de sospecha de movimiento de armas”.

El grupo de ayuda afirmó que hombres armados también arrestaron a pacientes. El comunicado de MSF pareció marcar la primera ocasión en que un grupo humanitario internacional en Gaza informó públicamente sobre hombres armados en un hospital o sobre el posible uso de una instalación de este tipo para el traslado de armas.
En diciembre, Israel anunció que impediría que 37 organizaciones de ayuda, incluida MSF, trabajaran en Gaza a partir del 1 de marzo por no haber presentado información detallada sobre sus empleados palestinos, lo que generó una condena generalizada de ONG y de las Naciones Unidas.
Israel alegó que dos empleados de MSF tenían vínculos con los grupos terroristas palestinos Hamás y Yihad Islámica, algo que la organización médica negó repetida y enérgicamente. MSF sostiene que la decisión israelí busca limitar el acceso de la ayuda en el territorio.
