La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que los suministros médicos en Gaza se encuentran en niveles críticamente bajos, pese a la reapertura esta semana de un paso fronterizo clave por parte de Israel.
Según la directora regional de la OMS, Hanan Balkhy, algunos insumos básicos como gasas y agujas ya se agotaron. La funcionaria citó datos del ministerio de Salud del enclave palestino, devastado tras dos años de guerra entre Israel y Hamás.
“Las reservas de medicamentos esenciales, suministros para traumatismos y consumibles quirúrgicos son críticamente bajas, y la escasez de combustible sigue limitando el funcionamiento de los hospitales”, afirmó Balkhy. “La situación es difícil, y nos quedaremos sin lo que quede”.
El martes, la agencia militar israelí que controla el acceso a Gaza anunció la reapertura del paso fronterizo de Kerem Shalom para permitir la entrada gradual de ayuda humanitaria. Los puntos de acceso habían sido cerrados previamente por amenazas de misiles desde Irán, en medio de una escalada militar tras ataques israelíes y estadounidenses contra ese país el sábado.
Mientras tanto, el cruce de Rafah hacia Egipto, principal vía de salida para la población de Gaza, continúa cerrado. La OMS indicó que las evacuaciones médicas permanecen suspendidas.
De acuerdo con la agencia de la ONU, unas 18.000 personas —entre ellas niños heridos y pacientes con enfermedades crónicas— esperan ser evacuadas para recibir tratamiento.
Balkhy señaló que entre martes y miércoles se logró introducir parte de los suministros médicos y combustible, aunque varios camiones siguen detenidos en la ciudad egipcia de Al Arish.
“Estamos hablando de, como máximo, 200 de los 600 camiones diarios que tienen que entrar. Realmente no es suficiente para cubrir las necesidades en Gaza”, sostuvo.
La responsable de la OMS pidió que se permita el ingreso de más combustible para mantener operativos los hospitales. Según la organización, la mitad de los 36 centros hospitalarios de Gaza continúan cerrados tras el alto el fuego frágil que puso fin a la guerra en octubre pasado. Los hospitales que siguen abiertos enfrentan dificultades para sostener servicios críticos como cirugía, diálisis y cuidados intensivos.
