Miki Zohar, ministro de Cultura del Likud, afirma que Gaza pertenece a Israel y que los palestinos que residen allí son “invitados” con permiso temporal. En declaraciones a Kan sostiene: “Gaza también es nuestra. Solo les permitimos estar allí como invitados hasta cierto punto, pero Gaza es nuestra”. Esa postura, que ya había defendido en otras ocasiones, le sirve ahora para justificar un posible recorte a la industria cinematográfica israelí.
Zohar evalúa bloquear las ayudas públicas después de que el premio Ophir —el mayor del cine local— se otorgara a una película sobre un niño palestino de Judea y Samaria. Según su descripción, la historia muestra a un menor sin autorización para entrar en Israel y conocer la playa en la costa. Aun sin verla, asegura que la película proyecta una imagen negativa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y presenta al país como un ocupante.
En el mismo diálogo insiste: “Judea y Samaria son nuestras”, y recurre al nombre bíblico para esa zona. Remata: “No somos ocupantes en nuestra propia tierra”. Además, exige a quienes soliciten ayudas públicas que produzcan películas que gusten a los israelíes, no a los europeos.
