Después de que tres ciudadanos árabes fueran asesinados en el transcurso de unas horas anoche, el presidente Isaac Herzog califica el crimen violento descontrolado que sacude a la sociedad árabe como un “desafío nacional” y atribuye el problema a la desigualdad.
“La cuestión del crimen, la delincuencia y la pérdida de seguridad personal en la sociedad árabe de Israel es un desafío nacional en todos los sentidos”, afirma en declaraciones durante una conferencia centrada en la convivencia, celebrada en el centro Givat Haviva.
Sostiene que el tema debería “ocupar los pensamientos” de los políticos israelíes día tras día como máxima prioridad. “La responsabilidad [en esta cuestión] de las comunidades y de la propia sociedad árabe tiene, por supuesto, su lugar, pero no existe nada que pueda sustituir la responsabilidad del Estado”, añade.
Agrega que la guerra de dos años con Hamás en Gaza resultó “especialmente propicia para los agentes del odio, la desesperación y el caos”.
“Los ciudadanos árabes de Israel son la esencia de la sociedad israelí”, afirma. “Evidentemente, merecen, por derecho y no por benevolencia, igualdad en el pleno sentido de la palabra”.
Herzog señala que la ausencia de igualdad en Israel impulsa el aumento de la violencia en la sociedad árabe y también es responsable de una “oportunidad perdida a escala histórica”.
“La sociedad árabe es quizá el recurso con mayor potencial del Estado de Israel, pero, al mismo tiempo, el más insatisfecho”, concluye.
