El presidente Isaac Herzog, en un acto judío en Melbourne con el que concluyó su viaje a Australia, elogió la resiliencia de la comunidad judía local, aunque expresó su pesar porque la visita se desarrolló bajo un amplio despliegue de custodia policial.
A lo largo de los cuatro días de recorrido, Herzog estuvo acompañado por grandes protestas de manifestantes propalestinos y antiisraelíes. En ese contexto, la policía arrestó a decenas de personas mientras el presidente participó en distintas actividades del itinerario oficial.
La visita se planteó como un gesto de solidaridad tras el tiroteo terrorista contra un evento de Janucá en la playa Bondi, en Sídney, en diciembre. En ese ataque, hombres armados mataron a 15 personas, según se indicó en el marco del desplazamiento.
“Para mí, es oscuro y extraño que necesitemos tantos increíbles agentes de policía protegiéndonos por el derecho inherente que tenemos de reunirnos aquí como judíos orgullosos, de recibir al presidente del único Estado judío en la Tierra sin ningún acoso ni perturbación”, dice Herzog, según declaraciones distribuidas por su oficina.
Herzog afirmó que los manifestantes debían dirigir sus críticas a la represión ejercida por Irán contra quienes protestaron contra el régimen el mes pasado. En sus palabras, esa situación merecía la atención de quienes se congregaron en las calles durante sus apariciones públicas.
“Y les digo a todos esos manifestantes afuera, vayan a protestar frente a la embajada de Irán o cualquier embajada que tengan”, dice. “Por el amor de Dios, mataron y masacraron a alrededor de 50.000, decenas de miles de su propia gente, operando toda una maquinaria de un imperio del mal contra nosotros”.
Grupos de derechos documentaron miles de muertes durante la represión de esas protestas y estimaron que la cifra real se sitúa en las decenas de miles. Herzog, por su parte, no aportó una fuente para el cálculo de unas 50.000 víctimas que mencionó.
El presidente alentó a los judíos australianos a “mantener sus corazones judíos a flor de piel y llevar su sionismo con orgullo. No tengan miedo de mostrar quiénes son”. Con ese mensaje, buscó reforzar la identidad comunitaria en el marco del viaje.
También señaló que, en conversaciones con líderes australianos, “encontró socios serios que están dispuestos a mantener conversaciones serias y abordar de frente la retórica vil, la desinformación y el vergonzoso antisemitismo”. Con ello, describió el tono de los intercambios sostenidos.
