El presidente de Israel, Isaac Herzog, apeló a la cohesión interna del país y advirtió sobre el aumento del antisemitismo a nivel global durante el acto oficial por el Día del Recuerdo del Holocausto celebrado en Yad Vashem.
En su intervención, el mandatario subrayó que la existencia del Estado no puede verse erosionada por divisiones internas. “Israel no resurgió de las cenizas del Holocausto para acabar consumido por el fuego de la discordia”, afirmó ante los asistentes.
El discurso estuvo articulado en torno a dos figuras separadas por décadas, pero unidas por una misma historia: la superviviente del Holocausto Magda Baratz y su bisnieto, el sargento primero Assaf Kafri. Este último murió en combate en Gaza el año pasado, mientras que Baratz recibió la noticia de su Muerte cuando se encontraba en el antiguo campo de concentración de Bergen-Belsen, donde ella había sido prisionera. Poco después, también murió.
Herzog destacó la conexión simbólica entre ambas generaciones. “Exactamente 70 años los separaban”, señaló, “pero un mismo espíritu unía a ambas generaciones: un espíritu de heroísmo, de dedicación, de determinación; un espíritu de lucha por el único hogar de nuestro pueblo: el Estado de Israel”.
El presidente también se refirió a la situación de seguridad actual, aludiendo a las operaciones militares en curso y a lo que describió como amenazas persistentes de Irán y de grupos aliados que, según dijo, apuntan contra la población civil.
En ese contexto, instó a la comunidad internacional a actuar con mayor firmeza frente al antisemitismo. Según Herzog, no basta con declaraciones, sino que se requieren medidas concretas.
El jefe de Estado cerró su intervención reafirmando el compromiso de Israel con la preservación de la memoria del Holocausto, incluso cuando ya no queden supervivientes con vida.