Hezbolá atraviesa su “colapso económico más grave” en décadas por el impacto de los ataques de Israel contra Irán, su principal patrocinador, según un alto funcionario de la inteligencia militar israelí.
El oficial sostuvo que Hezbolá depende de las transferencias de dinero iraníes a través de casas de cambio, inversiones y otros canales, recursos que, según dijo, la organización utiliza para recomponerse, sostener a sus operativos, fortalecer capacidades estratégicas y prometer a los libaneses reconstrucción y compensaciones que no cumple.
De acuerdo con las evaluaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel, Irán transfirió a Hezbolá cerca de 1.000 millones de dólares durante el último año. Sin embargo, el funcionario afirmó que los ataques israelíes contra objetivos del régimen iraní en territorio iraní han dejado a Hezbolá casi sin posibilidades de seguir recibiendo financiación directa.
“Los canales de cambio y transferencia desde Irán hacia Hezbolá han sido cortados de raíz”, afirmó el alto cargo militar. Añadió que la interrupción simultánea de los fondos procedentes de Irán y de los recursos obtenidos de la población civil libanesa ha empujado a la organización a una crisis financiera sin precedentes en décadas.
El funcionario israelí aseguró además que Líbano arrastra desde hace años una crisis económica y humanitaria provocada por Hezbolá. Según esa versión, el grupo aprovecha ese deterioro para ampliar su influencia y su presencia militar, al tiempo que desvía beneficios en su propio favor y agrava la situación del país.
En ese contexto, las FDI han intensificado en la última semana sus ataques contra varias sucursales de la asociación Al-Qard al-Hasan en el Líbano. Israel identifica a esa entidad como un cuasi banco utilizado por Hezbolá.
Según el ejército israelí, Al-Qard al-Hasan sirve para almacenar dinero, pagar salarios a miembros de la organización, canalizar fondos enviados desde Irán y financiar la compra de armamento.
