La oficina del presidente Isaac Herzog informa que mantuvo un encuentro con más de una docena de alcaldes árabes en Sakhnin, en el norte de Israel.
Herzog también visitó a Ali Zbedat, dueño de una cadena de supermercados en la localidad, cuya denuncia pública desató una huelga general. Zbedat afirmó que organizaciones criminales lo amenazaron y, tras revelar intentos de extorsión, cerró su franquicia hasta nuevo aviso.
Otros empresarios de la ciudad adoptaron la misma medida poco después y el cierre de negocios se extendió. Con el avance de esa protesta económica, la iniciativa se convirtió en una huelga general en ciudades y pueblos árabes de todo el país, con un impacto amplio en la actividad cotidiana.
El presidente se reunió además con Qasem Awad, padre del pediatra asesinado Abdallah Awad. El médico murió por disparos a comienzos del año pasado mientras reemplazaba a un colega en una clínica de Kafr Yasif, según se informó en el encuentro.
Durante la visita, el jefe de Estado presentó condolencias a Awad y a su familia y describió el asesinato como un “acto criminal e incomprensible”. En ese marco, Herzog sostuvo: “La lucha contra el crimen y la violencia en la sociedad árabe debe estar en lo más alto de las prioridades nacionales y abordarse con la máxima determinación”.
El mandatario añadió: “Esta es una misión nacional y una obligación moral. Debemos borrar esta mancha del rostro de la sociedad israelí”. En respuesta, el padre en duelo afirmó que el gobierno tiene una “obligación básica” de proteger a sus ciudadanos árabes.
“No nos empujen al patio trasero. Somos ciudadanos respetuosos de la ley, personas que quieren vivir en paz, con dignidad y seguridad”, afirmó. “Si el gobierno decide que la lucha contra el crimen es una prioridad máxima, también sabrá cómo hacerlo”.
El año pasado se registró el período más mortífero para la minoría árabe de Israel, con 252 personas muertas en incidentes vinculados al crimen.
