El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, aseguró que su país ya ganó de hecho la guerra contra Irán, aunque evitó fijar una fecha para el fin de la ofensiva y sostuvo que la campaña militar seguirá hasta cumplir sus objetivos.
En una rueda de prensa, Sa’ar dijo que Israel busca eliminar las “amenazas existenciales”, pero no precisó qué criterios usará el Gobierno para dar por alcanzada esa meta.
“Hay que ser pacientes”, declaró en el decimoctavo día de una guerra que ha dejado más de 2.000 muertos. La mayoría de las víctimas se registraron en Irán y Líbano, aunque también hubo fallecidos en Israel, Irak y otros puntos del Golfo.
Sa’ar y otros funcionarios israelíes han señalado que la meta es debilitar de forma sustancial la capacidad iraní para ejecutar ataques contra Israel en el largo plazo. Al mismo tiempo, han planteado la intención de crear condiciones dentro de Irán que eventualmente permitan a la población iraní derrocar a sus gobernantes.
Sin embargo, el propio canciller admitió que “el régimen” iraní solo podría caer por acción del pueblo iraní, una afirmación que deja ver que no espera una sublevación inmediata.
“Ya hemos ganado”, afirmó Sa’ar, al sostener que Irán quedó “dramáticamente debilitado” y que ya no es el mismo país que era antes del inicio de la guerra, el 28 de febrero.
“Esto está claro para nosotros y para nuestros vecinos, pero continuaremos hasta que la misión esté completada”, añadió.
