Los legisladores votaron 62-55 a favor de la primera lectura del Proyecto de Ley de Reducción del Déficit y Limitación del Gasto Presupuestario, que establece el tope del déficit para 2026 en el 3,9 % del PIB. Tras la votación, el texto se remitirá a la Comisión de Finanzas de la Knéset para preparar las dos lecturas finales.
Según las notas explicativas del proyecto, “Los combates prolongados e intensos han provocado un aumento estructural del gasto público a medio y largo plazo”, por lo que se requiere fijar el tope del déficit en ese nivel. El documento enmarca la medida en el impacto sostenido del gasto derivado de la guerra.
“El aumento principal se da en los gastos de defensa y de intereses; sin embargo, el gasto civil también ha crecido, en parte debido a incrementos del gasto en bienestar por prestaciones a las víctimas de las hostilidades, los costos de rehabilitación de las zonas geográficas dañadas por los combates, los gastos del sistema de salud mental y otros”.
Por su parte, el Banco de Israel sostiene que el 3,9 % resulta demasiado elevado, ya que, en su evaluación, ese umbral no permite reducir la carga de la deuda. La institución cuestiona así la capacidad del tope planteado para facilitar un ajuste del endeudamiento.
El déficit presupuestario bajó al 4,7 % del PIB en 2025, frente al 6,8 % registrado en 2023. En los últimos dos años, el incremento de los costos de defensa asociado a la guerra de Gaza elevó el déficit y contribuyó a mantenerlo en niveles superiores.
