El pleno de la Knéset aprobó en la noche del lunes el presupuesto del Estado para 2026 con 62 votos a favor y 55 en contra, mientras la cámara continuaba después con la votación de la Ley de Arreglos en una sesión marcada por un fuerte choque entre coalición y oposición.
La mayor controversia de la jornada se produjo durante la votación de una reserva presentada por diputados haredíes sobre el aumento presupuestario para la educación haredí. Los miembros de la oposición no advirtieron el contenido de la propuesta y votaron a favor, de modo que 109 diputados terminaron respaldando el incremento.
Desde la coalición señalaron que no se trata de un nuevo presupuesto, sino de una autorización para utilizar cientos de millones de shéqueles mediante un mecanismo que evita la directriz de la asesora jurídica del Gobierno, que había prohibido emplear esos fondos a causa de la ley de reclutamiento.
El líder de la oposición, Yair Lapid, reaccionó con dureza en la red social X. “Lo más asombroso es ver a la 01:34, en el pleno de la Knéset, cuán orgullosa está la coalición de saquear al Estado de Israel y transferir el dinero a corruptos y evasores del servicio militar. No son sionistas, no son nacionalistas, son ladrones y extorsionadores”, escribió.
Más tarde, Lapid volvió a cargar contra la mayoría parlamentaria y afirmó: “No ha habido nada así en la historia de la Knéset. ¡Ahora, en el pleno, la coalición añadió en el último momento cientos de millones de shéqueles a los partidos haredíes por encima del marco presupuestario!”. También añadió: “Se trata de una miserable banda de ladrones desconectada del pueblo, que saquea a los ciudadanos de Israel mientras están en los refugios”.
El debate previo a la aprobación del presupuesto concluyó con intervenciones del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, de Lapid y del presidente de la Comisión de Finanzas, Hanoch Milwidsky.
En su discurso, Smotrich defendió la situación de la economía israelí en plena guerra y presentó un balance optimista frente a las críticas de la oposición. “Prometieron que el shéquel se debilitaría y está más fuerte que nunca, que la bolsa se desplomaría y no hace más que subir”, dijo ante los escaños opositores. “Las inversiones en alta tecnología baten récords, el desempleo está en mínimos, la inflación baja. Los datos macroeconómicos de Israel asombran al mundo y superan las previsiones”.
El ministro sostuvo además que el eje central del presupuesto es un aumento de decenas de miles de millones de shéqueles para el sistema de defensa. Según dijo, esa partida permitirá a Israel “desmantelar y volver a configurar Oriente Medio”. Añadió que el presupuesto busca responder tanto a las necesidades derivadas de la guerra como al costo de la vida, con una reducción de impuestos para los trabajadores y la imposición de gravámenes sobre las ganancias de los bancos.
