La Knéset se dispone a someter a segunda y tercera lectura un proyecto de ley de Otzma Yehudit para establecer la pena de muerte para terroristas, en medio de una intensa disputa dentro de la coalición y de críticas de la oposición.
Todo apunta a que la iniciativa será aprobada, pese a la presión atribuida al primer ministro Benjamin Netanyahu sobre el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y líder de Otzma Yehudit, para que retire la propuesta.
La votación forma parte de la batería de iniciativas de última hora que la coalición intenta sacar adelante antes de que concluya mañana el actual periodo legislativo de la Knéset y comience el receso de Pascua.
Uno de los rechazos más duros al proyecto llegó desde el diputado Gilad Kariv, de Los Demócratas, integrante del Comité de Seguridad Nacional de la Knéset. En una publicación en X, Kariv sostuvo que la ley responde a una maniobra electoral y la definió como “inmoral, no judío, antidemocrático y sí, también ineficaz desde el punto de vista de la seguridad”.
“Los miembros de la oposición que no se opongan de manera clara e inequívoca a esta ley están comprando acciones de oro en la toma del Estado de Israel por parte del kahanismo”, añadió.
Yisrael Beytenu, partido de la oposición, ya adelantó que respaldará la legislación solo si Netanyahu y el líder de Shas, Aryeh Deri, acuden personalmente a votar a favor.
