El ministro de Seguridad Pública, Itamar Ben Gvir, participa en el funeral de Ran Gvili y, desde las primeras frases de su intervención, asocia de manera explícita el duelo familiar con el de todo el país. “Tu dolor es nuestro dolor, tu tristeza es nuestra tristeza, tu orgullo es nuestro orgullo”, declara al aludir a Gvili, un policía muerto en servicio.
Después, Ben Gvir dirige sus palabras al conjunto de la sociedad israelí, a la que describe como cohesionada por el ejemplo del muerto. “Tu forma de actuar nos obliga, a la derecha y a la izquierda, a los religiosos y a los laicos, a los árabes y a los musulmanes, y a los drusos y a los circasianos, a destruir la organización Hamás”.
En esa misma línea, el ministro introduce una demanda punitiva y enlaza la memoria de Gvili con esa exigencia. Afirma que “el castigo para los terroristas, aquellos que violaron a nuestras mujeres y mataron a nuestros hijos, merece la pena de muerte”, y sitúa esa formulación dentro del mensaje de unidad nacional que construye en el acto.
Asimismo, Ben Gvir elogia a los familiares del policía, a quienes define como una “familia de leones”, y reserva una mención destacada para su madre. Sostiene que Talik Gvili “nos enseña lo que es ser una madre judía orgullosa”, y refuerza esa idea al asegurar que “Rani nació con el ADN de Talik e Itzik”.
Por último, el ministro rememora la actuación de Gvili durante los hechos del 7 de octubre de 2023, que presenta como confirmación de su coraje. “Se echó al hombro [la lucha contra] nuestros enemigos, incluso cuando tenía el hombro roto”, indica, y concluye con un agradecimiento al primer ministro, Benjamin Netanyahu, por su decisión de lograr el retorno del cuerpo para su sepultura.
