El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró en una declaración en video que la guerra contra Irán continuará “sin cesar y sin concesiones” y afirmó que su gobierno tiene “un plan organizado con muchas sorpresas” para la siguiente fase de la campaña militar.
Según Netanyahu, ese plan busca “desestabilizar al régimen” iraní y “posibilitar el cambio”. También lanzó una advertencia directa a los miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI): “Ustedes también están en nuestra mira. Quien deponga su arma, no se le hará daño. Quien no lo haga, su sangre estará sobre su propia cabeza”.
El jefe de gobierno israelí se dirigió además a la población iraní y dijo que “el momento de la verdad se acerca”. Negó que Israel busque dividir a Irán y sostuvo que su objetivo es “liberar a Irán”. Sin embargo, remarcó que la caída del régimen depende en última instancia de los propios iraníes y sostuvo que un cambio interno abriría la puerta a una paz entre ambos países y a una expansión más amplia de la estabilidad regional.
Netanyahu reveló también que, durante una reunión celebrada en diciembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dijo: “Bibi, tenemos que impedir a cualquier costo que Irán obtenga un arma nuclear”. El primer ministro agradeció a Trump por su “liderazgo histórico” y afirmó que la alianza entre Washington e Israel “es más fuerte que nunca”.
En su mensaje, Netanyahu declaró que Israel se solidariza con otros países que, según dijo, han sido atacados por Irán, y sostuvo que “ahora todos entienden que el régimen de los ayatolás pone en peligro al mundo”. Añadió que “muchas naciones” han contactado a Israel en busca de cooperación porque, afirmó, el país es fuerte, tiene la razón y está combatiendo.
El primer ministro también acusó a la ONU de actuar con hipocresía. Dijo que el organismo reprendió a Israel “sin fundamento” durante su guerra contra Hamás, pero guardó silencio mientras, según él, los iraníes eran masacrados por su propio liderazgo. En esa misma línea, criticó a dirigentes occidentales por su “debilidad y flacidez” al abandonar al pueblo iraní.
Al referirse al fallecido líder supremo Alí Jamenei, Netanyahu preguntó de forma retórica dónde estaban la ONU, varios países occidentales y los medios internacionales cuando, según sus palabras, él masacraba a decenas de miles de iraníes. Sostuvo que esos actores “no estaban en ninguna parte” y que simplemente desaparecieron.
“Muchos países ven hoy exactamente con quién pueden contar”, afirmó Netanyahu. “Israel es un faro de poder y esperanza”. A partir de esa fortaleza, añadió, Israel podrá ampliar en el futuro “el círculo de seguridad, paz y prosperidad económica” a niveles sin precedentes.
Pese a ese mensaje de largo plazo, Netanyahu subrayó que Israel sigue “en medio de una dura campaña” y reiteró que no dejará de golpear a los dirigentes iraníes “sin concesiones”.
El primer ministro dedicó además parte de su declaración al Líbano. Advirtió al gobierno libanés que es su responsabilidad hacer cumplir el acuerdo de alto el fuego de 2024 y desarmar a Hezbolá. Aseguró que, si Beirut no actúa, los ataques del grupo chií llevarán al país a un desastre.
“Ha llegado el momento de que ustedes también tomen su destino en sus manos”, dijo Netanyahu al dirigirse a las autoridades libanesas. Cerró su mensaje con una nueva advertencia: Israel “hará todo lo necesario para proteger nuestras ciudades y a nuestros ciudadanos”.
