El primer ministro Benjamin Netanyahu se sumó a las críticas de dirigentes de la coalición y de rabinos contra el Tribunal Superior de Justicia, después de que el máximo tribunal permitiera una protesta antiguerra de hasta 600 personas en Tel Aviv mientras las oraciones en el Muro Occidental siguen limitadas a unas pocas decenas de asistentes.
“Mientras los judíos están restringidos durante la festividad de orar en el Muro Occidental, el Tribunal Superior de Justicia ha aprobado una manifestación de izquierda en Tel Aviv”, escribió Netanyahu en X al cuestionar la excepción otorgada por los jueces a las restricciones dictadas por el Comando del Frente Interno en plena guerra.
El jefe de gobierno sostuvo que las normas de seguridad deben regir por igual para todas las concentraciones. “La libertad de protesta es importante, pero la libertad de oración no es menos importante. En tiempos de guerra, la única autoridad que determina los arreglos de seguridad es el Comando del Frente Interno”, afirmó.
La reacción opositora fue inmediata. El líder de la oposición, Yair Lapid, acusó a Netanyahu de alentar divisiones en medio de la guerra. “Netanyahu continúa incitando en tiempos de guerra. Mientras todavía se busca a supervivientes entre las ruinas en Haifa, lo único que saca a Netanyahu de su búnker es el intento de dividir a la nación e incitar contra los jueces”, declaró. Lapid añadió: “Si Netanyahu está tan en contra de las protestas, ¿por qué no ha condenado a los evasores haredíes del servicio militar que protestaron esta mañana contra el reclutamiento en la Base de Incorporación de las FDI?”
También respondió el presidente de Azul y Blanco, Benny Gantz, quien defendió la resolución judicial y pidió frenar la confrontación política. “La guerra en la que todos estamos es contra Irán y no contra el Tribunal Superior de Justicia, que tomó una decisión de acuerdo con las directrices del Comando del Frente Interno. ¡Basta de sembrar desesperanza y división entre el pueblo en tiempos de guerra!”, publicó en X.
Desde Los Demócratas, Yair Golan atribuyó la embestida verbal del primer ministro a su situación política. En un mensaje en la misma red social, dijo que Netanyahu está “en pánico” por el deterioro de su posición interna y agregó: “Como un perro que vuelve a su vómito, Netanyahu regresa a incitar contra el Tribunal Superior y contra ‘la izquierda’”.
Horas antes, el ministro de Justicia, Yariv Levin, había reclamado al gobierno que desoyera la decisión del tribunal, al que calificó de “ilegal” e “irresponsable”. Levin instó al gabinete a ordenar a las fuerzas de seguridad que hicieran cumplir las limitaciones del Comando del Frente Interno sobre reuniones públicas, aun en contra del fallo judicial.
El sábado, el Tribunal Superior dictó una orden provisional que autorizó una protesta antiguerra esa noche con un máximo de 600 asistentes en Tel Aviv y de 150 en Jerusalén, Haifa y Kfar Saba. La decisión se adoptó pese a las restricciones vigentes por la amenaza de misiles desde Irán, que fijan un tope de 50 personas para concentraciones públicas al aire libre. En su resolución, los jueces acusaron a la policía de aplicar esas limitaciones de manera selectiva.
El fallo se limitó únicamente a las protestas de esa noche y no estableció una autorización general para movilizaciones futuras. Pese a ello, la policía dispersó la concentración de Tel Aviv al considerar que había superado el máximo de 600 personas fijado por el tribunal.