El primer ministro israelí destacó la acción estadounidense tras la captura de Maduro, emitió un aviso de viaje y surgieron expectativas de normalización con Venezuela.
Reacciones políticas y avisos de seguridad de Israel tras la captura
El primer ministro Benjamin Netanyahu elogió el 3 de enero de 2026 el liderazgo audaz e histórico del presidente estadounidense Donald Trump, tras la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro. El comunicado difundido por su oficina evitó referencia a Venezuela y a Maduro. Además, transmitió un saludo a la determinación de Trump y a la acción que calificó de brillante por parte de los soldados de Estados Unidos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel recomendó ese mismo día evitar viajes a Venezuela, con un aviso que atribuyó el riesgo a la situación de seguridad tras los ataques estadounidenses y la captura de Maduro. El recordatorio oficial subrayó la ruptura de relaciones diplomáticas en 2009, de modo que no existe representación israelí en el país. Esa circunstancia dificulta asistencia consular a nacionales que se encuentren en territorio venezolano ante eventuales contingencias.
En el plano político interno, el ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, expresó la expectativa de reanudar los vínculos bilaterales tras la salida de Maduro del poder. En una declaración de su oficina, dio la bienvenida a la remoción del gobernante venezolano, afirmó que Estados Unidos actuó como líder del mundo libre y manifestó el deseo de relaciones amistosas entre Israel y Venezuela, en un horizonte que dependerá de la evolución institucional en Caracas.

Desde el gobierno, Amichai Chikli, ministro de la Diáspora y miembro de Likud, respaldó la operación de Estados Unidos y la definió como un golpe contra un entramado delictivo transnacional. Sostuvo que el hecho envió un mensaje claro al líder supremo iraní, Alí Jamenei, y vinculó a la cúpula chavista con redes de narcotráfico y apoyos a organizaciones aliadas de Irán. Desde la oposición, Yair Lapid afirmó que Irán debe prestar atención a lo ocurrido.
Claves del comunicado y del aviso de Exteriores de Israel
- El 3 de enero de 2026, Netanyahu elogió el liderazgo de Trump.
- El comunicado oficial evitó mencionar a Venezuela y a Nicolás Maduro.
- Exteriores recomendó no viajar a Venezuela y recordó la ruptura de 2009.
- Gideon Sa’ar expresó expectativa de reanudar relaciones entre Israel y Venezuela.
Gobiernos y organismos dividen posturas sobre legalidad y transición
Fuera de Israel, las reacciones a la operación y a la captura de Maduro se multiplicaron horas después. Varios gobiernos y organismos internacionales pidieron respeto al derecho internacional y a la Carta de la ONU, mientras otros mandatarios celebraron el fin del mandato de Maduro. La Secretaría general de la ONU advirtió sobre el precedente que supone el uso de la fuerza y reclamó respeto estricto a las normas aplicables.
Gobiernos europeos plantearon que cualquier salida debe seguir cauces políticos y ajustarse al derecho internacional, con mensajes en esa línea desde Alemania y Francia. En sentido contrario, Rusia y China condenaron el empleo de la fuerza contra un país soberano y alertaron sobre efectos para la estabilidad regional. Las posiciones exhibieron una grieta entre principios de legalidad y valoraciones favorables al cambio institucional precipitado por la acción de Estados Unidos.

En América Latina, México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay rechazaron la intervención armada y reclamaron vías políticas, con comunicados que invocaron la no intervención y la integridad territorial. En contraste, Javier Milei y Daniel Noboa saludaron la captura como el derrumbe de un régimen y avalaron una eventual transición. Panamá y Paraguay llamaron a salidas ordenadas y democráticas, y Trinidad y Tobago aclaró que no participó en operaciones militares.
Ministerios de exteriores de varios países latinoamericanos alertaron sobre el impacto humanitario y los riesgos de escalada, solicitaron sesiones extraordinarias en foros multilaterales y demandaron garantías para la población civil. Vocerías oficiales en México, Colombia y Chile insistieron en vías negociadas y en la preservación de la legalidad internacional. En Perú, la cancillería pidió una solución pronta que propicie una transición con pleno respeto de los derechos humanos y de las aspiraciones democráticas.
Posiciones en Italia, Chequia y Eslovaquia dentro del marco europeo
En Italia, el gobierno reiteró su posición histórica contraria a la imposición externa como mecanismo para terminar con regímenes autoritarios. Al mismo tiempo, sostuvo que la defensa ante ataques híbridos que afectan su seguridad resulta legítima. En paralelo, la primera ministra mantuvo una postura de rechazo a la intervención militar como método de cambio de régimen, con una línea que intenta conciliar seguridad nacional y respeto a principios del derecho internacional.
La República Checa y Eslovaquia pidieron calmar la situación y abrir un proceso de conversaciones que incluya a la oposición venezolana. Sus mensajes abogaron por una desescalada que reduzca riesgos regionales y por un encuadre estrictamente político para cualquier salida. Estas posiciones se alinearon con llamados europeos más amplios que privilegian negociaciones y respeto a la legalidad, y se distanciaron de lecturas que celebran la operación como vía expedita de cambio de régimen en Venezuela.

Desde Bruselas, la presidencia de la Comisión Europea instó a una transición pacífica y al respeto de la Carta de la ONU, en línea con la preferencia por soluciones políticas. En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer indicó que el gobierno buscaba establecer los hechos, subrayó el respeto al derecho internacional y confirmó que el país no participó en la operación. Ambos mensajes reforzaron un enfoque de prudencia y de apego a normas internacionales.
En el mismo registro, Canadá respaldó las aspiraciones democráticas venezolanas y reivindicó el respeto al derecho internacional como criterio rector. Noruega evaluó que la operación representó una escalada y sostuvo que no se ajusta a ese marco. Estos elementos completaron el paisaje europeo y transatlántico descrito por las primeras reacciones, con énfasis en salidas pacíficas, control del riesgo y observancia de la legalidad como condiciones para cualquier proceso posterior a la captura de Maduro.
Posturas europeas y globales frente al uso de la fuerza en Venezuela
En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer señaló que su gobierno buscaba establecer los hechos y subrayó el respeto al derecho internacional; precisó que el país no participó en la operación. Desde la Comisión Europea, la presidencia instó a una transición pacífica y al respeto de la Carta de la ONU. Canadá respaldó las aspiraciones democráticas venezolanas y el respeto al derecho internacional. Noruega consideró la acción una escalada incompatible con ese marco.
Ucrania expresó apoyo a las aspiraciones democráticas de los venezolanos y pidió que los pasos siguientes se ajusten a la legalidad y a los derechos humanos. Bielorrusia condenó la operación como un acto de agresión. En África, Sudáfrica solicitó convocar de manera urgente al Consejo de Seguridad para abordar la situación. Desde Irán, el Ministerio de Asuntos Exteriores calificó la acción como una violación de la soberanía y de la integridad territorial de Venezuela.

Dentro de Estados Unidos, la captura de Maduro provocó posiciones partidarias opuestas. Dirigentes republicanos celebraron la operación y destacaron las imputaciones previas contra el gobernante en tribunales estadounidenses. Legisladores demócratas advirtieron sobre riesgos de desestabilización internacional y sobre el respeto a las competencias del Congreso frente a intervenciones de esa naturaleza. El debate público incluyó referencias a la acusación por narcotráfico presentada en 2020 y a la eventualidad de un proceso judicial en Nueva York.
El desarrollo de los hechos incorporó elementos operativos difundidos por la Casa Blanca y por la prensa internacional: la afirmación presidencial de que Estados Unidos administraría temporalmente los asuntos de Venezuela hasta una transición segura, el traslado bajo custodia de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y la publicación de una imagen a bordo de un buque estadounidense. Los anuncios llegaron en una comparecencia en Palm Beach y por canales oficiales.
Balance de posturas y ejes israelíes: política, diplomacia y seguridad
La recopilación de reacciones internacionales evidenció una división nítida. Un grupo de gobiernos y organismos invocó la primacía del derecho internacional, el principio de no uso de la fuerza y la autodeterminación. Otro grupo saludó el quiebre del poder de Maduro e interpretó la operación como un paso hacia la reconstrucción institucional venezolana. Paralelamente, varios países publicaron avisos de viaje, llamaron a la moderación y anunciaron coordinación consular para comunidades e intereses en Venezuela.
En Israel, las respuestas se articularon en tres planos. En el político, destacó el pronunciamiento del primer ministro y los mensajes de dirigentes del oficialismo y de la oposición. En el diplomático, sobresalió el aviso de Exteriores y la expectativa del titular sobre una normalización de vínculos. En seguridad ciudadana, las recomendaciones incluyeron no viajar a Venezuela y seguir indicaciones, mientras el comunicado del jefe de gobierno elogió a Estados Unidos sin mención expresa a Venezuela.

El aviso del Ministerio de Exteriores hizo hincapié en la ausencia de representación diplomática en Caracas desde la ruptura de 2009, una condición que dificulta asistencia consular y limita las capacidades de respuesta ante emergencias. El documento insistió en evitar desplazamientos a Venezuela y en cumplir las instrucciones de seguridad vigentes. Ese enfoque completó la señal política transmitida por la oficina del primer ministro, que subrayó el reconocimiento al liderazgo estadounidense sin referencia explícita a Venezuela.
En conjunto, el mapa de respuestas mostró tensiones entre quienes priorizan el derecho internacional y quienes celebran el cambio de poder. Al mismo tiempo, continúan los llamados a que cualquier transición respete la Carta de las Naciones Unidas y que se preserve la estabilidad regional. Diversos actores estatales y multilaterales plantearon convocatorias a foros pertinentes, con el objetivo de contener riesgos y de resguardar a la población civil durante un eventual proceso de transición.
