El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, incorporó al exministro de Asuntos Estratégicos y antiguo asesor principal Ron Dermer a una consulta de alto nivel sobre Irán, según informó la cadena israelí Canal 12. La decisión se produjo mientras Estados Unidos evalúa opciones, incluida una respuesta militar, ante la represión de las protestas en la República Islámica. Una fuente israelí citada por ese canal afirmó que la oferta iraní de entablar conversaciones con Washington constituye “una trampa” destinada a aplazar posibles ataques estadounidenses.
Dermer, estrecho colaborador de Netanyahu y responsable en el pasado de la relación con la Administración de Donald Trump, dejó su cargo en noviembre. La consulta en Jerusalén lo reunió con altos cargos del Gobierno y jefes de los organismos de seguridad, con el objetivo de analizar escenarios derivados de decisiones “potencialmente fatídicas” que la Casa Blanca podría adoptar respecto de Irán.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estudia un abanico de respuestas a la violencia en Irán. Entre las opciones valoradas figuran medidas económicas y operaciones militares, según despachos difundidos este lunes. Washington y Teherán mantienen canales de comunicación, de acuerdo con versiones recogidas por agencias internacionales.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní señaló que el país “está preparado para la guerra”, pero “listo para negociar” con Estados Unidos, en medio de la contestación social. El titular de la cartera, Abbas Araghchi, expresó que Teherán acepta un diálogo “justo” y, al mismo tiempo, afirmó que el país defenderá su territorio si se produce una agresión. Estas declaraciones se difundieron el mismo día en que Washington indicó que sopesa distintas respuestas ante la represión.
Autoridades iraníes advirtieron que, si Estados Unidos lleva a cabo ataques, las fuerzas estadounidenses en la región y el Estado de Israel pasarían a ser “objetivos legítimos”.
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre a raíz del deterioro económico y la devaluación de la moneda, y evolucionaron hacia consignas contra la dirigencia política. Organizaciones de derechos humanos documentaron centenares de muertes y miles de detenciones, en un escenario de interrupciones prolongadas del acceso a internet. La red HRANA verificó 572 muertos —503 manifestantes y 69 agentes— y 10.694 arrestos desde el inicio de las movilizaciones.
En este marco, el Gobierno israelí celebró reuniones discretas de evaluación de riesgo en materia de seguridad regional. La inclusión de Dermer en la mesa de consulta respondió, según los reportes, a su conocimiento de los contactos con la Administración Trump y a la necesidad de valorar la reacción israelí ante decisiones que adopte Washington. La advertencia transmitida por la fuente israelí sobre la propuesta de diálogo de Irán formó parte de ese análisis.
La Casa Blanca ha mantenido conversaciones internas sobre medidas adicionales mientras siguen los llamamientos internacionales a frenar la violencia. Las cifras de víctimas difundidas por organizaciones y portavoces oficiales difieren, pero coinciden en que el número de muertos supera el medio millar y que los arrestos se cuentan por decenas de miles. El Gobierno iraní sostiene que “la situación está bajo control” y acusa a potencias extranjeras de instigar los disturbios.
