El primer ministro Benjamin Netanyahu explicó que Israel decidió lanzar la guerra contra Irán en febrero porque el régimen islámico “estaba muy cerca de lograr un arma nuclear” y de adquirir la capacidad para producir miles de misiles.
Según Netanyahu, si Israel no hubiera atacado dos veces a Irán en el último año, la República Islámica “ya tendría un arma nuclear”.
El jefe de Gobierno israelí detalló que el año pasado recibieron inteligencia según la cual Irán se preparaba para convertir su uranio enriquecido en un arma nuclear. “En el momento en que recibimos esa inteligencia, entramos en acción”, afirmó.
Meses después, continuó, llegó nueva información que indicaba que Irán pretendía expandir sus proyectos nucleares y de misiles y enterrarlos profundamente bajo tierra.
En la Operación León Rugiente, Israel mató a ocho científicos nucleares dedicados a la weaponización, destruyó el reactor de agua pesada en Arak y eliminó las líneas de producción de centrifugadoras y uranio.
“Logramos destrozar su programa nuclear, destrozar su programa de misiles”, aseguró Netanyahu.
Además de desmantelar esos programas, el objetivo era “destrozar el régimen iraní” y llevarlo a “su punto más débil” desde la Revolución Islámica de 1979.
Netanyahu subrayó que Israel obtuvo “logros masivos” en la Operación León Rugiente e indicó que Irán está “suplicando un alto el fuego, hay disputas internas en el liderazgo… Vemos su creciente dificultad para satisfacer las demandas de los ciudadanos”.