El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presidió este domingo en Jerusalén la reunión semanal del gabinete, en la antesala de su desplazamiento a Washington. Allí prevé reunirse el miércoles 11 de febrero con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar el rumbo de los contactos con Irán sobre su programa nuclear.
La visita se adelantó desde la fecha prevista del 18 de febrero, en un escenario de reanudación de contactos diplomáticos entre Washington y Teherán. El encuentro en la Casa Blanca se inscribe en una coordinación político-estratégica que ambos gobiernos sostienen desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025.
Desde entonces, Netanyahu y Trump celebraron varios encuentros, y la conversación prevista para esta semana se orienta al lugar de Israel en la estrategia estadounidense hacia Irán, además de los parámetros de cualquier eventual entendimiento. El diálogo bilateral coincide con una etapa en la que ambas partes perfilan la siguiente ronda.
Washington y Teherán mantuvieron el viernes 6 de febrero conversaciones indirectas en Mascate, con mediación de Omán, y dejaron abierta la posibilidad de nuevas rondas en los próximos días. En ese intercambio, Irán defendió su derecho a enriquecer uranio y acotó el diálogo al expediente nuclear.
La parte estadounidense planteó ampliar la agenda a cuestiones adicionales ligadas a la seguridad regional. Israel insiste en que cualquier negociación incluya restricciones verificables sobre el programa de misiles balísticos iraní y un freno al apoyo de Teherán a organizaciones armadas aliadas en la región.
La oficina de Netanyahu estableció esa posición como condición política de referencia, mientras dirigentes iraníes rechazaron de forma reiterada debatir su capacidad misilística dentro de estas conversaciones. En paralelo, el proceso diplomático convive con un incremento de la presión militar y económica en el entorno regional.
Estados Unidos reforzó su presencia naval en la zona y altos mandos militares acompañaron movimientos de la delegación encargada del contacto con Irán. Trump firmó además una orden ejecutiva que impone un arancel del 25% a las importaciones procedentes de países que compren bienes iraníes.
Su administración anunció nuevas sanciones contra entidades y buques vinculados al comercio de petróleo y productos petroquímicos iraníes. El trasfondo inmediato incluye el episodio de junio de 2025, cuando Estados Unidos participó en una campaña militar israelí contra instalaciones nucleares iraníes.
A ese episodio siguió una represalia iraní con un ataque con misiles contra una base estadounidense en Qatar. Desde entonces, Washington y Jerusalén reiteraron advertencias sobre la opción de nuevas acciones si Irán avanza en enriquecimiento y capacidades balísticas, mientras Teherán amenazó con responder.
Las autoridades iraníes también advirtieron a países vecinos que alojan bases estadounidenses. Con esa secuencia como marco, la reunión del gabinete en Jerusalén sirvió para perfilar la posición israelí antes del viaje a Washington, mientras la mediación omaní prevé retomar el canal de diálogo “en su debido curso”.
Trump afirmó que su equipo volverá a reunirse con los iraníes a comienzos de la próxima semana. El encuentro del miércoles concentra ahora la coordinación entre ambos gobiernos, en plena etapa de definición de la siguiente ronda.
