Benjamin Netanyahu sostuvo en una entrevista con Newsmax que la operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán está “más allá de la mitad” y afirmó que la prioridad actual se concentra en “su reserva de uranio enriquecido”, después de lo que describió como avances significativos contra la infraestructura militar, nuclear e industrial iraní.
“Estamos más allá de la mitad en términos de éxito de la misión”, dijo el primer ministro israelí al CEO de Newsmax, Christopher Ruddy, durante una entrevista emitida el lunes. Según Netanyahu, la campaña ya degradó capacidades clave de Teherán. “Ya hemos degradado sus capacidades de misiles, destruido fábricas y eliminado a científicos nucleares clave”, afirmó, al señalar que esas acciones han retrasado de forma importante las ambiciones iraníes.
El jefe de gobierno israelí presentó la ofensiva como una respuesta a una amenaza que, a su juicio, no se limita a Israel. “Este no es solo un problema de Israel”, dijo. También advirtió que Irán busca “armas nucleares y los medios para entregarlas a ciudades estadounidenses” y añadió: “Eso es de lo que se trata esta guerra: prevenir ese resultado”.
En ese marco, Netanyahu atribuyó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haber entendido con anticipación la combinación entre el programa nuclear iraní y el desarrollo de sistemas de entrega. “El presidente Trump no lo ignoró”, declaró. “Reconoció la amenaza hace décadas y actuó de manera decisiva, incluido salirse del acuerdo nuclear con Irán”.
Frente a ello, sostuvo que durante años las capitales occidentales minimizaron el avance iraní. “La pregunta es si Occidente despertará”, dijo Netanyahu. “Irán ha estado persiguiendo armas nucleares y sistemas de entrega durante años, pero muchos lo ignoraron”.
Durante la conversación, Ruddy mencionó “ese intento de ataque cerca de Diego García, a 2.500 millas de Irán” como muestra del alcance creciente del arsenal iraní. Netanyahu respondió: “Sí, no fue un misil intercontinental, pero se está acercando: unos 4.000 kilómetros”, y remarcó: “Eso pone a gran parte de Europa al alcance”.
El primer ministro vinculó esa evolución de los misiles con la necesidad de actuar antes de que Teherán pueda amenazar a Israel y también a Europa y a Estados Unidos. Aunque evitó fijar un plazo para el fin de la guerra, sostuvo que la tendencia favorece a Washington y Jerusalén. “Irán está saliendo más débil; nosotros estamos saliendo más fuertes”, afirmó, y relacionó esa evaluación tanto con los resultados militares como con la inestabilidad interna del régimen iraní.
Netanyahu también planteó que una respuesta de largo plazo para Estados Unidos pasa por reducir la dependencia energética de rutas vulnerables a la presión iraní. “Las soluciones a largo plazo incluyen redirigir los oleoductos energéticos hacia el oeste, a través de Arabia Saudita hasta el mar Rojo y el Mediterráneo, evitando el punto de estrangulamiento geográfico de Irán”, dijo.
Ese “punto de estrangulamiento geográfico” al que aludió es el estrecho de Ormuz, el paso marítimo entre Irán y Omán por el que transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo cada día. La vía es una pieza central para los mercados energéticos internacionales y una zona habitual de tensión geopolítica.
Cualquier interrupción en ese corredor, ya sea por conflicto, bloqueos o amenazas iraníes, puede disparar el precio del crudo y afectar a economías de distintas regiones. Irán ha reiterado en varias ocasiones que puede amenazar o cerrar el estrecho en un escenario de confrontación, lo que le otorga capacidad de presión pese al deterioro de su fuerza militar convencional.
Al defender rutas alternativas por países aliados como Arabia Saudita, Netanyahu presentó esos proyectos como una vía para reforzar la seguridad energética y reducir la exposición estratégica de Occidente. Aunque esas obras serían costosas y complejas, sostuvo que podrían alterar el equilibrio regional al recortar la influencia de Teherán sobre los flujos globales de petróleo y afianzar la coordinación con socios alineados contra el régimen iraní.
