Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que la gran oleada de ataques aéreos lanzada contra Hezbolá en distintos puntos del Líbano fue ejecutada por 50 cazas, que arrojaron unas 160 bombas sobre alrededor de 100 objetivos en un lapso de 10 minutos.
Según el ejército israelí, los bombardeos alcanzaron cerca de 100 centros de mando de Hezbolá y otras infraestructuras militares situadas en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del Líbano.
La operación recibió dentro de las FDI el nombre en clave de “Eternal Darkness” (“Oscuridad eterna”).