El ejército entregó recientemente al primer ministro Benjamin Netanyahu un documento que describe el fortalecimiento de Hamás en la Franja de Gaza y la recuperación de sus capacidades desde la entrada en vigor, en octubre, del alto el fuego, según un informe difundido el lunes.
El Canal 13, que citó el informe de tres páginas, señaló que, aproximadamente tres meses después del acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza, resulta evidente que Hamás, pese a las dificultades, continúa con la consolidación de su gobernanza y orienta su actuación hacia la siguiente fase del acuerdo; los indicadores de gobernanza del grupo muestran aumentos en todos los frentes.
El documento pareció aludir a la segunda fase del alto el fuego mediado por Estados Unidos, fase ya en curso que busca establecer marcos de gobernanza y seguridad de mayor alcance en la Franja. En esa etapa, Hamás debe proceder al desarme; sin embargo, el grupo terrorista rechazó esa exigencia, y en Israel predomina el escepticismo.
De acuerdo con el informe, el documento expuso que Hamás adopta medidas sobre el terreno destinadas a preservar su influencia y su control de la Franja de Gaza desde estructuras de base. Para ese fin, integra a sus operativos en los ministerios gubernamentales y en los aparatos de seguridad.
El texto añadió, siempre según el reporte, que, en ausencia del desarme de Hamás y bajo los auspicios del comité tecnocrático, el grupo, conforme a esa evaluación, mantendría su influencia y su control en la Franja de Gaza. La conclusión se apoya en la premisa de que la falta de desarme consolidaría la capacidad de Hamás para conservar palancas de poder institucional.
Por ahora, Hamás conserva el control de poco menos de la mitad de Gaza tras un acuerdo de alto el fuego de octubre mediado por el presidente estadounidense Donald Trump. Ese acuerdo, expuesto en el plan de 20 puntos de Trump para poner fin a la guerra, vincula nuevas retiradas de tropas israelíes al desarme de Hamás y a la desmilitarización de Gaza, de modo que el avance del proceso depende del cumplimiento de esas condiciones.
Trump afirmó la semana pasada que “parece que” Hamás “va a desarmarse”, mientras que su enviado especial, Steve Witkoff, declaró: “Lo harán porque no tienen elección. Van a entregar sus AK-47”. Ninguno de los dos aportó pruebas para sustentar esas afirmaciones, formuladas en una reunión de gabinete.
También la semana pasada se informó de que el estamento de defensa de Israel considera que Hamás cederá pronto la autoridad sobre la Franja de Gaza a un comité tecnocrático palestino recién formado. No obstante, al menos a corto plazo, el grupo terrorista mantendría el control de facto del territorio, ya que el traspaso formal de competencias no neutraliza por sí mismo las estructuras armadas y administrativas que el grupo conserva.
Según un funcionario de seguridad israelí, incluso si Hamás anunciara oficialmente la entrega del control de Gaza a ese comité tecnocrático, aún dispondría de decenas de miles de miembros armados en su ala militar y en las fuerzas de seguridad internas en toda la Franja, además de funcionarios civiles. Esta capacidad residual garantizaría, en la práctica, el mantenimiento de su poder.
El mismo funcionario afirmó que resulta más probable que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) deban actuar militarmente contra Hamás para lograr su desarme, porque consideran que la organización terrorista no adoptará esa decisión por iniciativa propia.
A la vez, se indicó que Hamás busca incorporar a 10.000 agentes de su policía a la nueva administración palestina de carácter tecnocrático para Gaza, una exigencia que Israel probablemente rechazará. Israel considera a todos los elementos de Hamás, incluida su policía, como componentes de la organización terrorista, por lo que cualquier integración en estructuras administrativas reforzaría el control del grupo.
Según las FDI, miembros de la policía de Hamás y de las fuerzas de seguridad internas participaron en la embestida terrorista del 7 de octubre de 2023, en la que 1.200 personas fueron masacradas en el sur de Israel y 251 fueron secuestradas, hecho que desencadenó la guerra de Gaza. Durante la guerra, Israel atacó y mató de forma repetida a altos comandantes y a otros integrantes de esas fuerzas, así como a miembros del ala política de Hamás, con el objetivo declarado de degradar su capacidad de mando y control.
