El sistema de seguridad se prepara para la posibilidad de un ataque con misiles balísticos a gran escala contra el interior de Israel, un escenario que define como una “lluvia” de lanzamientos desde varios frentes, procedentes de Irán y otros países de la región, ante el temor de un fracaso en las negociaciones entre Washington y Teherán.
Según supo Walla, el Mando del Frente Interior, encabezado por el general Shai Kelper y con participación de comandantes de distrito y altos cargos, realizó una serie de evaluaciones de situación que desembocaron en una conferencia de gran escala con responsables del sistema sanitario y directores de hospitales.

En ese encuentro participaron también cajas de salud, organizaciones de emergencia y rescate, además de directores de infraestructuras nacionales estratégicas. La conferencia se enfocó en la coordinación y la transmisión de directrices para asegurar la continuidad operativa en caso de un ataque con misiles balísticos en múltiples escenarios, con Irán como epicentro.
El escenario examinado contempla la posibilidad de un ataque estadounidense contra Irán tras el fracaso de las negociaciones diplomáticas, una acción que podría desencadenar una respuesta iraní severa y lanzamientos masivos contra Israel, tanto de forma directa desde Irán como mediante elementos en Yemen, Irak y Líbano.

En paralelo a los preparativos civiles, la Fuerza Aérea, bajo el mando del general Tomer Bar, también se alista para distintos escenarios. La Fuerza Aérea ejecutó una serie de operaciones para proteger sus bases y sistemas tecnológicos bajo fuego enemigo, con el objetivo de sostener su capacidad operativa de defensa y respuesta.
El ejército de los Estados Unidos también completa su parte de los preparativos regionales. Durante la última semana se registró un aumento del número de aviones de transporte que aterrizaron en bases de Oriente Medio para impulsar sistemas de defensa antimisiles, radares y tecnologías de detección y alerta.
Al mismo tiempo, se intensifica la cooperación tecnológica y operativa entre el ejército israelí y el Mando Central estadounidense, con el entendimiento de que un ataque de esa magnitud exigirá un escudo de defensa regional integrado. El refuerzo incluye el despliegue de baterías THAAD, Patriot y Aegis en buques.

Ese fortalecimiento se complementa con la conexión de radares avanzados destinados a mejorar las capacidades de detección, los tiempos de alerta y la capacidad de interceptación ante situaciones extremas. En la operación “Am Kalbia”, el ejército estadounidense, junto con la coalición de países del Acuerdo de Abraham, ayudó a construir una imagen aérea e interceptar amenazas.
