La Fuerza Aérea israelí atacó más de 200 objetivos en el oeste y el centro de Irán durante las últimas 24 horas, en una de las mayores tandas de bombardeos reportadas por el ejército en un solo día desde el inicio de la ofensiva actual. El parte militar incluyó lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa antiaérea, centros de mando ocupados por efectivos iraníes e instalaciones de almacenamiento, fabricación y producción de armamento.
El mando israelí presentó la operación como un intento de degradar la red de misiles y las defensas que cubren el corredor occidental y el eje central de Irán, dos zonas consideradas clave para el desplazamiento de unidades y el sostenimiento de la capacidad de ataque a larga distancia. En esa relación de blancos, el ejército vinculó centros de mando, sistemas antiaéreos e infraestructura industrial como partes de una misma estructura operativa de control, protección y reabastecimiento.
Los ataques ocurrieron en el marco de una guerra que ya roza las dos semanas desde su arranque el 28 de febrero y que ha extendido los bombardeos a Teherán y a otros puntos del territorio iraní. En ese mismo periodo, Irán mantuvo lanzamientos de misiles y drones contra Israel, mientras surgieron reportes sobre aparatos iraníes que cruzaron hacia países vecinos del Golfo, con lo que se consolidó un frente regional paralelo a la campaña aérea sobre suelo iraní.
ביממה האחרונה: צה"ל תקף יותר מ-200 מטרות במערב ובמרכז איראן
— צבא ההגנה לישראל (@idfonline) March 15, 2026
צה"ל ממשיך לפגוע במערך הטילים הבליסטיים ובמערכות ההגנה של משטר הטרור האיראני במערב ובמרכז איראן.
במהלך היממה האחרונה, צה"ל תקף יותר מ-200 מטרות של משטר הטרור האיראני. בין המטרות, הותקפו מפקדות כשבתוכן פעלו חיילים של… pic.twitter.com/3T1Fk5BRHO
La ofensiva israelí también alcanzó infraestructura energética en torno a la capital iraní. Entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de marzo, bombardeos contra depósitos de combustible y refinerías provocaron grandes incendios y columnas de humo negro sobre áreas urbanas. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, calificó esa fase de la ofensiva como “una fase nueva y peligrosa” y la describió como “un crimen de guerra”.
Desde Israel, un portavoz militar defendió esos ataques con el argumento de que las instalaciones energéticas alimentaban el esfuerzo bélico iraní y afirmó: “Son un objetivo militar legal”.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní anunció dos nuevas oleadas de ataques contra Israel y objetivos estadounidenses en el golfo Pérsico. Teherán atribuyó disparos a zonas como Beersheba, Navatim y el desierto del Néguev, además de acciones contra bases como Al Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, y Al Udeid, en Qatar.
El ejército israelí informó detecciones de misiles lanzados desde Irán y reportó despliegues de emergencia en un punto de impacto en el norte del país, mientras continuaban los intercambios en más de un teatro de operaciones.

La escalada se desarrolla con el estrecho de Ormuz convertido en un factor central de la guerra y con la isla de Kharg, principal nodo de exportación petrolera iraní, bajo presión militar. Estados Unidos anunció golpes contra objetivos militares en Kharg y la Casa Blanca planteó escoltas navales para buques comerciales.
En ese contexto de tensión sostenida, la guerra deja ya alrededor de 2.000 muertos, en su mayoría en Irán, además de un desplazamiento masivo en varios países de la región. El parte israelí sobre los más de 200 objetivos atacados retrató una dinámica de operaciones diarias de gran escala sin un horizonte inmediato de desescalada.
