La Fuerza Aérea Israelí afirmó que los fallos que impidieron interceptar los dos misiles balísticos iraníes que golpearon la noche del sábado las ciudades sureñas de Dimona y Arad, con más de 150 heridos y daños extensos, obedecieron a circunstancias diferentes y sin vínculo entre sí.
Según las investigaciones abiertas por la IAF, no existe relación entre los errores que terminaron con ambos impactos. La fuerza sostuvo que el hecho de que los dos casos ocurrieran en la misma zona y con dos horas de diferencia fue una coincidencia total.
Los dos misiles que cayeron sobre Dimona y Arad llevaban ojivas convencionales, no de racimo, con cientos de kilogramos de explosivos. Las defensas antiaéreas actuaron contra ambos proyectiles, pero los interceptores no consiguieron derribarlos.
La IAF señaló además que los misiles iraníes pertenecían probablemente a la familia Ghadr, una amenaza que Israel ya conoce.
La fuerza recordó que dos ataques previos con misiles dirigidos contra esa misma área del sur de Israel sí fueron interceptados con éxito con los mismos sistemas de defensa antiaérea. Con ese antecedente, remarcó que no existe un “fallo sistémico” en el escudo antiaéreo israelí.
Desde el inicio de la guerra, Irán ha lanzado más de 400 misiles balísticos contra Israel. La IAF asegura que la tasa de interceptación alcanza el 92% en los ataques dirigidos contra zonas pobladas e infraestructuras clave.
En ese periodo, cinco misiles con ojivas convencionales de cientos de kilogramos de explosivos han golpeado zonas pobladas de Israel y en cuatro de esos casos causaron daños extensos. A eso se suman más de dos docenas de incidentes con misiles dotados de ojivas de racimo que impactaron en áreas habitadas, con más de 100 puntos de caída distintos.
